Convirtiendo bacon en bombas.

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Resulta que la grasa del bacon no solo sirve para llenar la panza, sino que también es muy buena para fabricar bombas. Y durante la Segunda Guerra Mundial, entregar grasa de cocinar al gobierno era cumplir con el deber patriótico. 


El Comité Estadounidense de Salvamento de Grasa se creó para instar a las amas de casa a que guardaran toda la grasa sobrante que se generaba al cocinar y la donaran al ejército para producir explosivos. Como le explicó Minnie Mouse a Pluto en un video de la época de la guerra , las grasas se utilizan para fabricar glicerina, y la glicerina se utiliza para hacer que las cosas exploten.

Se suponía que medio kilo de grasa contenía suficiente glicerina para fabricar 50 gramos de explosivos. 

Dejando a un lado el patriotismo, muchas amas de casa estadounidenses no se sintieron atraídas por el mensaje, en aquella época era difícil conseguir grasa para cocinar. A pesar de esto, la mitad de las amas de casa del país, se sumaron al proyecto.

Las amas de casa tenían que colar las grasas sobrantes (nada de trocitos de tocino en las bombas) y guardarlas en una “lata de boca ancha”. Una vez que se recogía, la grasa debía entregarse a cualquiera de los 250.000 carniceros y comerciantes minoristas de carne participantes o a las 4.000 plantas de alimentos que luego entregarían la grasa al ejército. El donante recibía 8 centavos por kilos de grasa.  Unos mil millones de kilos de grasa de desecho se recolectaron en un año, sin embargo la mayor parte de la grasa acabó siendo desechada para su uso militar.

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