"Felicidades a la Residencia" de María José González

Se aproximan unas fechas muy especiales, la Navidad. Me gustaría hacer mi pequeño y personal homenaje a nuestros mayores, a la Residencia Nuestra Señora del Carmen y a la Fundación Carmen Arias.

Hace un tiempo, tuve el honor y el orgullo de trabajar en nuestra Residencia. Lo hice como recepcionista. Como he dicho anteriormente, fue un honor, es una de las experiencias más grande y más bonita que he hecho en mi vida.

Me gustaría poder explicar con palabras lo que siento…. ¡Llena tanto el corazón trabajar y ayudar a nuestros mayores! ¡Te aportan tanto!... Personas con unas vidas completas, con tanta experiencia en la vida y tanto que enseñarnos…Tengo muchísimos recuerdos.

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. La verdadera belleza de la vejez radica en la aceptación de uno mismo, y en la confianza en la propia experiencia. Las arrugas son testigos de una vida bien vivida y de momentos inolvidables.

No es el ocaso, sino la culminación de un hermoso amanecer. Es el momento de brillar con la luz interior que hemos cultivado a lo largo de los años. El paso del tiempo nos enseña que la juventud está en el espíritu, no en los años. La vitalidad y la pasión por la vida son el verdadero secreto para mantenerse joven.

No es el fin, sino el comienzo de una nueva etapa. Es el momento de dejar atrás los miedos y las preocupaciones. De abrazar cada día con gratitud y alegría. Cuidar a nuestros mayores es quizás la mayor responsabilidad que tenemos. Aquellos que han caminado antes que nosotros, han dado tanto e hicieron posible la vida que todos disfrutamos.

Decía Tia Walker: “Cuidar de los que una vez nos cuidaron es uno de los más altos honores”.

Para todos mis excompañeros y grandes profesionales de nuestra Residencia Nuestra Señora del Carmen, felicitaros por vuestra gran profesionalidad, vuestra alegría, ilusión, desvelo y preocupación por nuestros mayores.

Vuestros cuidados están impregnados de calidad humana, transmiten tranquilidad y nos hacen sentir la seguridad de que nuestros mayores están siendo bien cuidados y son muy queridos. Mejoráis la calidad de vida de todos ellos.

En definitiva, muchísimas gracias por darme la oportunidad de haber vivido esta gran experiencia, que no olvidaré nunca. Cada una de las jornadas de trabajo, han sido algo así, como un entrenamiento para la vida.

En estas Fiestas de Navidad, quiero haceros llegar mis mejores deseos de Paz, Amor, Felicidad y Prosperidad.  

¡Dios os Bendiga!

María José González Baeza

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