La galera de mies

Realizando una visita de cortesía y amistad a la casa del matrimonio de Lorenzo Delgado y Remedios Alarcón, me muestran orgullosos la fotografía que hoy presento en esta sección de “Imágenes del Recuerdo”

Es una histórica foto realizada en 1944, que nos da idea de que en aquel tiempo Socuéllamos todavía era una potencia cerealista, con muchas fanegas de tierras dedicadas a la siembra de cereales.

El trigo, una vez segado, había que trasladarlo a la era para seguir allí las faenas de trilla y ablentado, cargado en carros y galeras, cosa que requería gran habilidad para completar una gran carga con altura y estabilidad para que no se cayera durante el camino.

Cargar una galera de mies, como la que aparece en esta foto, era todo un arte, que no estaba al alcance de todos, solo de algunos habilidosos que con paciencia, trabajo y esfuerzo lo conseguían.

Junto a la foto, hay un escrito de Manuel Arenas Bustos explicando, cómo, quiénes y cuándo, se realizó la carga de esta galera, que por su interés histórico trascribo literalmente a continuación.

Galera cargada de trigo en el año 1944, de quince cercos y “perendengues”, cuadrada por Antonio Pozuelo Torres, en una parcela en el sitio denominado “El Chaparral”, en la segunda longuera del camino que se aparta a la izquierda en la carretera de Las Mesas, al cruzar la casilla llamada del Moro, dicho camino llamado Los Perales, también conocido por el de la Casa de los Frailes o Casa de Chiva.

Empezaron a cargar la galera al alborear el día, y terminaron a las tres de la tarde, llegando a la era a las ocho de la tarde. Esto fue en vísperas del día de Santiago. La galera fue llevada a la era tirada por una yunta de mulas (la enganchada al lado derecho, de pelo rojo, llamada Ligera, y la enganchada en el lado izquierdo, de pelo negro, llamada Rumbosa).

Relación de las personas que aparecen en la fotografía, empezando por la izquierda, que son los trilladores de las eras de Celestino Torres Gómez, Basilio Torres Gómez y la familia Torres Cuevas. El primer chaval, de pie, Beltrán López Medina, le sigue Alejandro Vaquero Fernández, Pedro Aguado Milla, Domingo López Martínez. Las personas del grupo que aparecen de pie, Demetrio Gallego Lozano, y Saturnino Bustos Romero. El que se encuentra en el centro del grupo Juan José Romero Martínez. Le siguen hacía la derecha María Pozuelo Torres. La niña sentada en el asiento de la galera, de 6 años de edad, es Remedios Alarcón Pozuelo. También sentado en el asiento de la galera, y que como dijimos al principio, fue el que la cargó, Antonio Pozuelo Torres, Crisanto Munera Medina, José Ramón Alarcón Flores, que era el trillador de la familia Pozuelo/Torres y Celestino Ruiz Bermejo.

José López Silva, conocido por Pepe “el esquilador”, ya que su profesión en aquellos tiempos consistía en pelar a los burros y las mulas, fue el que desde abajo dirigió la galera, ya que disfrutaba de gran habilidad para echar los haces a gran altura y dirigir los cercos de estas galeras, que eran verdaderas obras de arte, que realizaban aquellos hombres dedicándole tanta ilusión, trabajo, sacrificio, con honradez profesional.

El trigo para cargar la galera, fue escogido, ya que tenía que tener una talla normal, estar derecho, y no estar triscado como se decía entonces, los segadores que fueron los hermanos de Julián Rufo y Francisco Henales Cuevas, cortaron las gavillas de siete lomos, procurando que las manadas de mies quedasen parejas de los troncos, para que una vez rodeada la misma con parte de ella, quedaba hecho manojo que se emparejaban antes de atar con las tomizas, los haces.   

Estos datos han sido investigados y escritos, cincuenta y cinco años después, a petición de la familia Delgado/Alarcón, por Manuel Arenas Bustos, en diciembre de 1999.

Hasta aquí lo escrito por Manuel Arenas, a lo que yo añado mi respeto, admiración y agradecimiento a la gente del campo, porque con su trabajo sostienen a la sociedad de toda una nación, sobre todo a los trabajadores de décadas pasadas, en las que no había maquinaria agrícola alguna y todo trabajo era con el esfuerzo personal del trabajador, manejando el arado y el azadón, con la inestimable ayuda de las siempre recordadas y sufridas mulas. /

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