Santoral del 24 de abril. Fidel, Alejandro, Antimo, Benito, Bova, Deodato, Egberto, Gregorio, Guillermo Firmato, Cleofé, Cleofás, Salomé, María y Melito.

    24 de abril. Miércoles de la IV Semana de Pascua

    Hoy celebran su onomástica los que se llaman: Fidel, Alejandro, Antimo, Benito, Bova, Deodato, Egberto, Gregorio, Guillermo Firmato, Cleofé, Cleofás, Salomé, María y Melito.

    Salmo: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben

    Lectura del santo evangelio según san Juan (12,44-50):

    EN aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
    «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
    Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».

    Palabra del Señor

    Santa María de Cleofás, o Cleofé, conocida así por ser la esposa de Cleofás, fue una mujer que estuvo presente en la crucifixión de Cristo. Fue una de las santas mujeres que acompañaron a Jesús en sus viajes. Asistió a su suplicio y a su entierro, y fue también una de las primeras que lo vieron después de resucitado. San Jerónimo identifica a María de Cleofás como la hermana mayor de María, madre de Jesús y como madre de los que fueron llamados hermanos y hermanas de Jesús.
    Según los fragmentos de la obra Exposiciones de los Oráculos del Señor del Padre apostólico Papías de Hierápolis, que vivió cerca del 70-163 dC, Cleofás y Alfeo son la misma persona, y María, la esposa de Cleofás o Alfeo, sería la madre de Santiago el hermano de Jesús, de Simón y de Judas (Tadeo) y de un José.

    San Fidel de Sigmaringen, presbítero y mártir, el cual, siendo abogado, decidió entrar en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, llevando una vida observante de vigilias y oraciones. Asiduo en la predicación de la Palabra de Dios, fue enviado a la región de Recia para consolidar la verdadera doctrina, y en Sevis, de Suiza, fue martirizado por los herejes calvinistas a causa de la fe católica. (s. XVII)

    San Alejandro de Lyon mártir, que tres días después de la pasión de san Epipodio fue sacado de la cárcel, azotado y clavado en una cruz hasta expirar. (s. II).

    San Antimo de Nicomedia obispo, y compañeros, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano. Antimio, por confesar a Cristo, recibió la gloria del martirio al ser decapitado, y de la multitud de sus compañeros, unos fueron degollados, otros quemados vivos, otros abandonado en alta mar sobre naves, según dispuso el juez. (s. IV).

    San Benito Menni presbítero de la Orden de San Juan de Dios, fundador de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. (s. XX).

    San Bova abad

    San Deodato de Blois diácono y abad, que después de llevar vida anacorética, reunió discípulos a los que presidió (s. VI).

    Santa Dova abadesa

    San Egberto presbítero y monje, que se preocupó en la evangelización de varias zonas de Europa y convenció, ya anciano, a los monjes de Iona para que aceptasen el cómputo romano del día de Pascua, entrando a celebrar la eterna fiesta al término de la misa de la solemnidad pascual. (s. VIII).

    San Gregorio de Elvira (Illiberris, hoy Granada) obispo, cuyo libro Sobre la Fe fue alabado por san Jerónimo. (s. IV).

    San Guillermo Firmato eremita, que antes había sido canónigo y médico en Tours, pero después de una peregrinación a Jerusalén, se retiró a la soledad hasta su muerte. (s. XII).

    Santa Salomé (las santas mujeres) que, junto con María Magdalena y María de Cleofás, muy de mañana del día de Pascua se dirigieron al sepulcro del Señor para ungir su cuerpo y recibieron el primer anuncio de la Resurrección (s. I).

    Santa María de Santa Eufrasia Pelletier virgen, que fundó el Instituto de las Hermanas del Buen Pastor, para acoger piadosamente a las mujeres de vida ligera, llamadas Magdalenas. (s. XIX).

    San Melito obispo, que, siendo abad, fue enviado por el papa san Gregorio I Magno a Inglaterra, donde fue ordenado obispo de los sajones orientales por san Agustín, y, después de sufrir muchas tribulaciones, accedió a la sede de Canterbury. (s. VII).