Aventuras cotidianas, pero recuerdos para siempre. Morichalito 7 de agosto

    Rutina, rutina, rutina.

    Estamos ya tan acostumbrados al día a día que, de repente, nos plantamos en el cole casi sin darnos cuenta. Bueno, en verdad hay un cambio en misa, y es que a los feligreses de la mañana les ha gustado como lee Alberto, y le han hecho lector oficial de la primera lectura.

    Al llegar al cole, la pequeña Sonia ha recibido a Sara con un abrazo que ha durado aproximadamente 3 ciclos lunares (por lo menos media hora ha estado sin despegarse de ella).

    Para la parte de actividades, hemos vuelto a hacer una gincana. El podio siempre está peleado entre “Las Esperanzas” y “Real Nemesis”. Hoy ha habido victoria para las primeras.

    Después de la comida y de que Sara se pusiera al día de los cotilleos del colegio…con mucha alegría, nos hemos puesto a ensayar el minutaje y los planos del lipdub que grabaremos mañana. Tenemos muchas ganas de mostraros el resultado final.

    Por la tarde, hemos ido a Morichal Verde, aunque Ana Rosa casi se nos queda dormida en la cajuela del coche. Los niños en Morichal Verde son más bien pocos y pequeños, así que es un placer jugar con ellos. Aunque son tímidos, poco a poco se van soltando con nosotros, incluso una peque se ha quedado dormida en el hombro de Mateo y la siesta ha durado otros 3 ciclos lunares.

    No podemos dejar pasar que hoy hemos visto un evento cósmico que solo se repite una vez cada 134 años… ¡Una muestra de cariño entre Ana Rosa y Yajaira! Por suerte, hemos podido sacar una foto y pedir un deseo para conmemorar el momento.

    Para terminar, nos hemos ido a cenar unas hamburguesas a un restaurante que nos había recomendado M. Socorro. Se llama “El Paisa” y ha sido todo un éxito; nos ha encantado a todos. ¡Lo dejaremos apuntado para los misioneros del año viene!