Belén viviente de 1957

Belén viviente de la Navidad de 1957

Las fiestas de Navidad este año se han celebrado con total normalidad, concluyendo con una Cabalgata de Reyes impresionante con diez carrozas y animación. Carrozas elaboradas por las Ampas de los colegios, con decenas de pajes y carteros reales, todo ello para recibir a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, Gaspar, Melchor y Baltasar, que en la noche del 5 de enero - la noche mágica de los niños- reparten caramelos y juguetes, ilusionando a todos: chicos y grandes.

Estas fiestas me han hecho recordar las navidades de mi infancia, que también eran mágicas, no había tantas luces, ni tantos juguetes, pero la ilusión infantil era la misma.

La escasez de medios se suplía con imaginativas ideas de los que entonces organizaban las fiestas del pueblo, que no era otro, que el recordado José Giménez, al que todos conocíamos, por su apodo de “Machaquete”. Él era el verdadero inspirador de todo festejo o fiesta del pueblo de aquel tiempo.

Organizaba una maravillosa Cabalgata en la que los niños de los colegios ilusionados esperábamos a la entrada del pueblo la llegada de los Reyes Magos.

Cuando al fin llegaban, los acompañábamos los niños mayorcicos en dos filas, portando antorchas encendidas hasta llegar a la plaza y al portal de Belén que también era viviente.

Tan viviente era, que no solamente eran verdaderas las personas que representaban a la Virgen, San José, el Niño, y el Ángel, sino que además algún año también fueron reales la mula, el buey y un montón de ovejas. Como puede verse en la foto del año 1957, que realizaron mis hermanos Pedro o Manuel.

Todo estaba dentro del portal que se instalaba, y estaba como ahora en la plaza, en una plataforma de madera elevada simulando un establo.

También entonces, todos los niños, y también los mayores, después de ver la llegada de sus Majestades nos retirábamos a nuestras casas. Los niños con el asombro de haber visto a los Reyes y la ilusión de que llegara el nuevo día, para ver “que nos echaban”.

Los regalos, en muchos casos, no eran otra cosa que alguna naranja mandarina, almendras, y caramelos sueltos, y en el mejor de los casos, una cajita pequeñísima de mazapán.

¡Con qué poco éramos felices los niños de entonces!. /

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