Benito Cuevas, indiscutible triunfador de la becerrada de Manchavino

Valentía, revolcones y mucho arte en la becerrada de Manchavino

Socuéllamos, 5 de septiembre de 2026.

En una tarde calurosa en Socuéllamos, aunque aderezada por una oportuna brisa que hizo llevadero el bochorno festivo, se ha celebrado la tradicional becerrada de Manchavino. Pese a la modesta afluencia de público en los tendidos, la entrega en el ruedo ha sido absoluta por parte de las tres cuadrillas de aficionados, quienes han suplido la escasez de técnica taurina con ingentes dosis de voluntad, corazón y un notable sentido del humor.

El ganado de este año, de un tamaño sensiblemente mayor que el del curso anterior, ha impuesto un respeto considerable desde su salida al coso. «Tenían bastante más pies y trapío que las reses del año pasado», comentaban en la grada mientras veían cómo los ejemplares apretaban el paso. A pesar del pánico inicial, el respetable ha disfrutado de lo lindo con los lances y los inevitables tropiezos, todos ellos afortunadamente leves, que han dejado a más de un espada de ocasión con la chaqueta llena de arena.

Cabe destacar el tercio de banderillas, en el que los tradicionales rehiletes brillaron por su ausencia. En su lugar, los diestros tiraron de recursos de fontanería y emplearon sendas ventosas desatascadoras que, adheridas al lomo de las reses de forma incruenta, hicieron las veces de las temidas «banderillas negras», desatando la hilaridad del público.

El momento culminante de la velada ha corrido a cargo de Benito Cuevas, insigne miembro de la cuadrilla de Los Recortaos, quien ha hecho gala de una osadía a prueba de bomba frente a su oponente. Su despliegue de coraje ha enfervorecido a la plaza hasta el punto de que los asistentes han terminado coreando su nombre al unísono: «¡Benito, Benito!».

Por su parte, José Ángel Morales, Federico Alarcón, Julio Agustín García y Pipo Romero del Hombrebueno han tirado de recursos al trastear con temple, logrando arrancar varias series de muletazos notables que han despertado encendidos olés. La nota más curiosa la ha firmado Manolo «El Page», cuyo empeño se ha topado con una vaca de carácter indiferente que ha decidido hacer caso omiso a sus citaciones, pasando olímpicamente del engaño. Arturo Corral le ha echado más valor que otros aunque su técnica taurina dejara un poco que desear.

El contrapunto sonoro lo ha puesto la charanga La Gran Remojá, encargada de poner el acompañamiento musical idóneo para amenizar cada carrerilla, quiebro y voltereta fortuita. En definitiva, una jornada donde los vecinos de Socuéllamos han vuelto a demostrar que en Manchavino la afición y la diversión están por encima de cualquier bajonazo.

La tarde ha finalizado con la suelta de una vaquilla para que pudiera matar el gusanillo taurino todo aquel que lo ha deseado.