Seguimos andando por el resto de la casa, siempre detrás de ella, de vez en cuando mira hacia atrás, -no se me pierda usted-. Es un pasillo largo y bastante ancho, se puede cruzar con silla de ruedas; en las paredes cuadros de todos los estilos habidos y por haber, y por supuesto parece que estamos paseando por el jardín botánico, flores, plantas naturales, de tela de plástico, toda una colección.
Se va percibiendo un intenso olor a café, intuyo que la cocina está cerca y huele también a bizcocho recién sacado del horno y a hierbas aromáticas también huele; pasamos por la cocina, está la puerta entreabierta y se ven a dos mujeres de espaldas, una con las manos metidas en el fregadero y a la otra no puedo verla bien, pero sí se la oye cantar por lo bajo.
En la parte baja de la casa también hay un cuarto lavadero con una pila para lavar a mano, lavadora, secadora, una tabla de planchar, una mesa camilla rodeada de sillas, y sobre ella un costurero, y madejas de lanas de colores. Al lado del lavadero, hay una habitación trastera, despensa, un sitio para todo, y al lado de la cocina dos dormitorios, con un aseo y un pequeño vestidor, que son para las empleadas, -eso me ha dicho la señora-.
Toda la parte de abajo es el área de recepción junto al salón comedor.
En el primer piso hay cuatro dormitorios y un baño con ducha; dentro de cada habitación, hay una encimera con una cocina de gas con horno, un fregadero, una nevera, un mueble armario que sirve de despensa, un escritorio, un sillón orejero, una lámpara de pie, una pequeña mesa, un par de sillas, una cama de cuerpo y medio un armario de dos puertas y un aseo con taza y lavabo, espejo y perchas.
Estas son para los huéspedes individuales y para las parejas, tiene cama de matrimonio, armario de cuatro puertas, dos sillones, mesa y un galán de noche. Cada cocina tiene sus complementos, cafetera, vasos, platos, tazas, etcétera.
La segunda planta está compuesta igual que la primera, con cuatro habitaciones y baño completo.
En la escalera que da acceso a las dos plantas, en la pared que da a los descansillos, hay un cuadro enorme que ocupa toda la pared, con una caligrafía preciosa en la que dice:
“El ser humano es una casa de huéspedes,
cada mañana un recién llegado
una alegría, una tristeza, una maldad
Cierta conciencia momentánea llega
como un visitante inesperado
¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos
que vacían tu casa con violencia.
Aun así, trata a cada huésped con honra
puede estar creándote el espacio
para un nuevo deleite.
Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia
recíbelos en la puerta riendo
e invítalo a entrar.
Se agradecido con quiera que vaya
porque cada uno ha sido enviado
como un guía del más allá
Firmado. Rumi (poeta Sufí del siglo XIII)
- ¿Qué os parece? Hace pensar y reflexionar: da muy buenas vibras como se dice ahora.
- Este sitio me va gustando cada vez más.
Mi habitación está en la segunda planta, y de momento la dejaremos tal y como está. Dejo mis cosas y me bajo con la señora (Aún no os he dicho como se llama ni como es, todo a su tiempo).
Me lleva a la cocina y me invita a sentarme, me ofrece una taza de café y un trozo de bizcocho, lleva almendra, delicioso. Se pone sus gafas en la punta de la nariz, se retoca su peinado y abre una libreta, con una imagen de Santa Marta, patrona del hogar, casas de huéspedes, amas de casa...
En una página en blanco, anota:
“Miércoles, 2 de agosto de 2023. Hoy llega a casa….. y se acoge en la segunda planta, habitación 2A y esta es su historia”.
Es mi historia y la dejare para el final.
Vamos a empezar por la primera planta, habitación 1ª.
(Continuará….)
(Si os apetece y tenéis ganas o curiosidad por algún personaje especial, ponérmelo en un comentario y con esa idea le crearemos su historia)
Lola Jiménez López
(Cada miércoles un capítulo nuevo)




