El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. En Socuéllamos este fin de semana la asociación TEAcompaño ha realizado una serie de actividades dirigidas a informar y sensibilizar sobre este trastorno del neurodesarrollo.
Esta asociación nació en marzo de 2022 en Tomelloso, y desde noviembre seis familias socuellaminas pertenecen a ella e intentan con actos como los realizados el viernes 31 de marzo en el mercadillo (mesa informativa y reparto de lazos) o el sábado 1 de abril en la Plaza de la Constitución (lectura de un manifiesto) visibilizar el trastorno del espectro autista.

El teléfono de contacto para pertenecer a la asociación o para solicitar información, ayuda o apoyo es 628 26 88 54, también se les puede contactar a través de sus redes sociales y en el correo electrónico asociacionteacompano2022@gmail.com.

Lectura de manifiesto
En el acto celebrado hoy sábado miembros de TEAcompaño, usuarios de Afymos, y la concejal de Salud, Pilar Ramos se dirigieron a los congregados frente al Ayuntamiento. Leyeron: Ana Camacho, Paqui López (Afymos), Fernando López, e Inmaculada López.

Especialmente emotivo fue el texto que leyó Inmaculada a su hijo, el cual reproducimos pues explica perfectamente el mundo de un niño autista y su familia:
“Hace 9 años a mí me decían autismo y me daba miedo, era algo malo, triste y feo. Y hace 8 llegó mi hijo. Cuando lo coges te enamoras como todas las madres lo hacemos de nuestro peque, lo que yo aún no sabía era la lección tan grande que él tenía para mí. Con él llego el autismo a mi vida, y entonces entendí lo que era la sinceridad ya que no tiene filtros. Aprendí a bailar sin música, a reír sin saber bien porqué. Él me enseñó desde sus ojos que hay limitaciones y dificultades pero que nosotros debemos decidir cómo superarlas. Yo puedo pasar esa barrera por arriba como se supone normal, el por abajo bailando. Yo puedo leer la mejor historia del principio al final y no gustarme nada, él me la contará saltándose hojas o al revés y quedar algo súper divertido. Yo como su madre he aprendido a hacer las cosas de diferente modo, más locas, más divertidas, más amorosas. Ahora lo que falta es que cuando en el parque nos veas bailar sin música, reírnos de como caen las hojas en primavera, te unas a nuestro baile y a nuestras risas pues todo el mundo con o sin autismo tenemos nuestro punto de vista, y nuestra manera de hacer las cosas. Por eso, a mí mi hijo me enseñó a mirar el mundo de otra formar y a luchar por que todos podamos buscar más formas de mirar y cuando todos aceptemos y respetemos esas diferentes formas de ver el mundo y de hacer las cosas conseguiremos la auténtica inclusión”. /



































