El sector de la cebolla se asoma a la quiebra: las importaciones crecen un 30 % mientras los precios se desploman por debajo de los costes de producción

- Publicidad -

La desesperación se abre paso en uno de los cultivos donde España es una potencia productora indiscutible dentro de la Unión Europea. La organización agraria ASAJA Ciudad Real ha lanzado una voz de alarma ante la crítica situación que sufren los agricultores de la cebolla, quienes se enfrentan a una inminente quiebra técnica debido a una caída de precios insostenible. En un mercado totalmente asfixiado, las importaciones de esta hortaliza han crecido un 30 %, llevando a los productores nacionales a una situación límite en la que, en muchos casos, se ven forzados a tirar su producto.

El gran problema de la presente campaña no radica en el campo, sino en los mercados. Tras el buen desempeño de años anteriores, los agricultores incrementaron la superficie sembrada, logrando esta temporada una excelente cosecha libre de las mermas y plagas que afectaron el ciclo anterior. Sin embargo, la sobreoferta y el bloqueo comercial han hundido las cotizaciones en origen hasta los 9 y 10 céntimos por kilo. Estas cifras se encuentran muy alejadas de los 15 a 18 céntimos por kilo que marca el umbral de rentabilidad media para cubrir el encarecimiento de los insumos y la mano de obra.

La raíz principal de este hundimiento es la saturación comercial derivada de la entrada masiva de cebolla procedente de terceros países. Los últimos datos reflejan un aumento del 30 % en el volumen de las importaciones. De hecho, cuatro de los seis mayores proveedores de nuestro país no pertenecen a la Unión Europea. En el panorama internacional destaca el papel de Países Bajos con más de catorce mil toneladas introducidas, así como la irrupción agresiva de Chile y Sudáfrica, que han incrementado significativamente sus envíos en comparación con el primer trimestre del año pasado. A esta invasión de mercado se suma el producto procedente de Perú, Argentina, México y las recientes remesas que llegan desde Senegal.

Toda esta mercancía foránea convive en los lineales con la producción temprana e híbrida nacional, lo que genera un tapón comercial insalvable. Desde ASAJA Ciudad Real reclaman que, a partir del mes de mayo, se debería dar absoluta prioridad al consumo de la cebolla nacional. «En estos momentos no existe una salida comercial clara: ni exportación activa ni un mercado interior estable. La convivencia entre producto importado y nacional está bloqueando la comercialización con normalidad», explican.

Por otro lado, la cadena de valor muestra graves desajustes y prácticas comerciales perjudiciales. Ya el pasado mes de marzo la cebolla se coronó como el segundo producto agrícola con mayor brecha de precios: el agricultor percibía de media 0,35 euros por kilo mientras que el consumidor final abonaba 1,85 euros, un escandaloso diferencial del 429 %. Con los precios actuales, la situación del productor es todavía más dramática, enfrentándose a la indefensión que provoca un producto altamente perecedero que debe venderse en plazos muy breves.

Esta urgencia es aprovechada en la cadena de distribución mediante la imposición de contratos sin precio cerrado o condicionados a la baja. «Se están ofreciendo operaciones en torno a los 11 céntimos para cebollas que se recolectarán dentro de dos meses, con el único objetivo de dar salida a la producción temprana, lo que está arrastrando el conjunto de las cotizaciones», advierten desde la asociación agraria provincial, que prevé que la recolección esté generalizada en apenas quince días.

Para frenar este atropello, la organización exige a las administraciones que intervengan de urgencia, reforzando las labores de inspección y obligando al cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria, la cual prohíbe las operaciones por debajo de los costes de producción.

«Nos encontramos ante un escenario que puede derivar en una quiebra técnica del sector si no se adoptan medidas inmediatas. No se puede seguir presionando al agricultor hasta el límite mientras se permite la entrada de producto de terceros países sin una regulación efectiva del mercado», sentencian desde la agrupación agraria.

- Publicidad -
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

MÁS NOTICIAS

El sector de la cebolla se asoma a la quiebra: las importaciones crecen un 30 % mientras los precios se desploman por debajo de los costes de producción

- Publicidad -

La desesperación se abre paso en uno de los cultivos donde España es una potencia productora indiscutible dentro de la Unión Europea. La organización agraria ASAJA Ciudad Real ha lanzado una voz de alarma ante la crítica situación que sufren los agricultores de la cebolla, quienes se enfrentan a una inminente quiebra técnica debido a una caída de precios insostenible. En un mercado totalmente asfixiado, las importaciones de esta hortaliza han crecido un 30 %, llevando a los productores nacionales a una situación límite en la que, en muchos casos, se ven forzados a tirar su producto.

El gran problema de la presente campaña no radica en el campo, sino en los mercados. Tras el buen desempeño de años anteriores, los agricultores incrementaron la superficie sembrada, logrando esta temporada una excelente cosecha libre de las mermas y plagas que afectaron el ciclo anterior. Sin embargo, la sobreoferta y el bloqueo comercial han hundido las cotizaciones en origen hasta los 9 y 10 céntimos por kilo. Estas cifras se encuentran muy alejadas de los 15 a 18 céntimos por kilo que marca el umbral de rentabilidad media para cubrir el encarecimiento de los insumos y la mano de obra.

La raíz principal de este hundimiento es la saturación comercial derivada de la entrada masiva de cebolla procedente de terceros países. Los últimos datos reflejan un aumento del 30 % en el volumen de las importaciones. De hecho, cuatro de los seis mayores proveedores de nuestro país no pertenecen a la Unión Europea. En el panorama internacional destaca el papel de Países Bajos con más de catorce mil toneladas introducidas, así como la irrupción agresiva de Chile y Sudáfrica, que han incrementado significativamente sus envíos en comparación con el primer trimestre del año pasado. A esta invasión de mercado se suma el producto procedente de Perú, Argentina, México y las recientes remesas que llegan desde Senegal.

Toda esta mercancía foránea convive en los lineales con la producción temprana e híbrida nacional, lo que genera un tapón comercial insalvable. Desde ASAJA Ciudad Real reclaman que, a partir del mes de mayo, se debería dar absoluta prioridad al consumo de la cebolla nacional. «En estos momentos no existe una salida comercial clara: ni exportación activa ni un mercado interior estable. La convivencia entre producto importado y nacional está bloqueando la comercialización con normalidad», explican.

Por otro lado, la cadena de valor muestra graves desajustes y prácticas comerciales perjudiciales. Ya el pasado mes de marzo la cebolla se coronó como el segundo producto agrícola con mayor brecha de precios: el agricultor percibía de media 0,35 euros por kilo mientras que el consumidor final abonaba 1,85 euros, un escandaloso diferencial del 429 %. Con los precios actuales, la situación del productor es todavía más dramática, enfrentándose a la indefensión que provoca un producto altamente perecedero que debe venderse en plazos muy breves.

Esta urgencia es aprovechada en la cadena de distribución mediante la imposición de contratos sin precio cerrado o condicionados a la baja. «Se están ofreciendo operaciones en torno a los 11 céntimos para cebollas que se recolectarán dentro de dos meses, con el único objetivo de dar salida a la producción temprana, lo que está arrastrando el conjunto de las cotizaciones», advierten desde la asociación agraria provincial, que prevé que la recolección esté generalizada en apenas quince días.

Para frenar este atropello, la organización exige a las administraciones que intervengan de urgencia, reforzando las labores de inspección y obligando al cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria, la cual prohíbe las operaciones por debajo de los costes de producción.

«Nos encontramos ante un escenario que puede derivar en una quiebra técnica del sector si no se adoptan medidas inmediatas. No se puede seguir presionando al agricultor hasta el límite mientras se permite la entrada de producto de terceros países sin una regulación efectiva del mercado», sentencian desde la agrupación agraria.

- Publicidad -

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

MÁS NOTICIAS

client-image