El judoka natural de Socuéllamos, perteneciente al Judo Club Criptana y entrenado por Fernando de los Ríos, ha conseguido la tercera posición en la categoría de menos de 73 kilos durante el Campeonato Regional Absoluto celebrado en Tomelloso.
Ángel Alcolea Alarcón firmó una destacada actuación el pasado 10 de octubre en una competición que reunió a los mejores exponentes de las cinco provincias de Castilla-La Mancha. En este exigente escenario autonómico, el deportista demostró su gran capacidad técnica y competitiva frente a rivales de un elevado nivel.
El balance del socuellamino en el torneo fue sobresaliente, ya que consiguió la victoria en todos sus enfrentamientos salvo en uno. El desgaste físico de la jornada puso a prueba su capacidad de recuperación, pero lejos de dejarse vencer por las dificultades, Ángel supo sobreponerse y mantener la determinación para asegurar su plaza en el podio. Como definen desde su entorno, este logro supone "una importante recompensa al esfuerzo, la constancia y el trabajo desarrollado durante años sobre el tatami".
Una vida ligada al judo
Detrás de este éxito existe una extensa trayectoria que comenzó cuando Ángel tenía tan solo cuatro años. Desde sus inicios, su evolución ha estado siempre vinculada a su entrenador, Fernando de los Ríos. Ambos continúan creciendo juntos en el Judo Club Criptana, donde el trabajo diario es la base para dominar una disciplina que exige un sacrificio y una superación constante.
Próximo objetivo: Cáceres
Este metal autonómico trae consigo un premio deportivo de máxima relevancia: la clasificación directa para el Campeonato de España Sector Sur, que se disputará el próximo 1 de noviembre en la ciudad de Cáceres.
Esta cita nacional supondrá un nuevo y exigente desafío para Ángel Alcolea Alarcón, quien tendrá la oportunidad de medirse con judokas de otras comunidades autónomas. De este modo, el deportista volverá a llevar con orgullo el nombre de Socuéllamos más allá de nuestra región, dispuesto a afrontar este nuevo reto tras demostrar que el esfuerzo siempre tiene su recompensa.








