En la madrugada del sábado al domingo, cuando el reloj marque las 2:00 h (1:00 h en Canarias), avanzará automáticamente a las 3:00 h (2:00 h en Canarias). Este ajuste implica perder una hora de sueño, lo que, según algunos expertos, puede alterar el ritmo circadiano de las personas.
Un reciente estudio internacional, en el que ha participado el profesor Darío Acuña de la Universidad de Granada (UGR), advierte sobre los efectos negativos del cambio horario en la salud. La investigación sugiere mantener el horario de invierno, ya que es más equilibrado y permite una mejor adaptación a las variaciones naturales de luz a lo largo del año. En cambio, el horario de verano interrumpe este proceso de adaptación.
A nivel cotidiano, el cambio se notará de inmediato el domingo, ya que amanecerá y anochecerá más tarde. A medida que avance la primavera, los días seguirán alargándose, pasando de las aproximadamente 12 horas y media actuales hasta superar las 15 horas en los meses venideros.
Dispositivos que ajustan la hora automáticamente
La mayoría de los dispositivos electrónicos modernos, como teléfonos móviles, tabletas, ordenadores y televisores inteligentes, están programados para cambiar la hora de forma automática gracias al protocolo NTP (Network Time Protocol). No ocurre lo mismo con relojes analógicos, algunos electrodomésticos y ciertos vehículos, en los que la actualización deberá hacerse de manera manual.
¿Se ahorra energía con el cambio de hora?
España implementó por primera vez el cambio horario en 1918, pero la práctica se consolidó en la crisis del petróleo de los años 70 con el objetivo de reducir el consumo energético. Sin embargo, estudios recientes, como los realizados por la organización Time Use Initiative (TUI), han puesto en duda su efectividad en términos de ahorro energético. Esta entidad, que colabora con el Parlamento Europeo en el análisis del impacto del cambio horario, aboga por su eliminación.
En España, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha señalado que no existen estudios recientes que confirmen un ahorro significativo de energía debido al cambio de hora. El último informe data de 2015 y no contempla el contexto energético actual.
Un análisis de 2018 realizado por la Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento Europeo concluyó que, aunque los cambios estacionales pueden generar ahorros energéticos, estos son mínimos y no se aplican de manera uniforme en todos los países de la UE. Además, aunque la iluminación puede beneficiarse del cambio horario, no ocurre lo mismo con la calefacción, cuyo consumo podría incluso aumentar en algunos casos. Factores como el clima y los hábitos de consumo también influyen en estos resultados, dificultando su interpretación.
¿Por qué se sigue aplicando el cambio horario?
La Unión Europea es la entidad encargada de establecer fechas y horarios comunes para el inicio y final del horario de verano. Según la normativa vigente, recogida en la Orden PCM/186/2022 publicada en el BOE, el horario de verano se mantendrá hasta el 26 de octubre de este año.
De acuerdo con este documento, el 30 de marzo de 2025 y el 29 de marzo de 2026 son las últimas fechas fijadas para la aplicación del horario de verano. No obstante, esto no significa que el cambio horario vaya a desaparecer después de 2026, ya que aún no se ha tomado una decisión definitiva al respecto.





























