“Hojas volanderas de ayer y de hoy” de Benito Cantero

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Se entiende por hoja volandera, aquel impreso de propaganda y crítica política o social. En ocasiones, recitadas o cantadas, surtieron su efecto como ahora lo hacen otros medios para semejantes fines.

El quedarse exclusivamente con dichas fuentes para escribir la Historia o el presente (que luego se hará historia) es faltar a la verdad. Para llegar a alcanzarla se hace precisa una rigurosa contextualización. Pongamos, por ejemplo, al personaje Lutero y el protestantismo. La verdad “oficial” y consolidada nos ha contado, y lo sigue haciendo, que Europa Occidental no habría salido de la oscuridad católica si no hubiese sido por el libertador luteranismo. Este relato se mantuvo gracias a una muy bien organizada propaganda anticatólica. En su momento, desde la labor artística de la familia Cranach hasta la idea fuerza de que la traducción de la Biblia hizo salir del analfabetismo; cuando, verdaderamente, ya había traducciones desde el S. XIII. Más tarde llegaría la contribución de M. Weber y su “Ética protestante y el espíritu del capitalismo”. A partir de esta obra a muchos se les inculcó que fue el triunfo del protestantismo la causa de la prosperidad económica frente al empobrecimiento católico.

Pero vayamos al contexto en el que se estaban produciendo los hechos. Por un lado los príncipes alemanes legalizaron y lustraron la imagen de Lutero, quien pasó de ser un hereje a ser un reformador después de la confiscación de los bienes de la Iglesia a favor de aquellos feudales magnates. Enfrente, y en este contexto político-social, estaba Carlos V con un modelo moderno de integración norte-sur, como proyecto prematuro de unión europea (así lo definió el profesor M. Fernández Álvarez). Aquellas oligarquías se niegan a aceptar tal solución por lo que se hace preciso un punto de confrontación, fabricar un problema que no tenga solución. Para ello, nada mejor que el conflicto creado por Lutero. Desde ese momento se pone en marcha toda una maquinaria de guerra que dejó cientos de miles de muertos, una profunda crisis demográfica y la perpetuación del régimen feudal, no superados hasta el S. XIX,  allí donde cuajó el protestantismo; algo que en el sur de Europa se había superado ya desde el S. XV. Y, en fin, ¿cómo podemos, si no rebatir, sí cuestionar la tesis de M. Weber? Llamando la atención en que aquella “riqueza” protestante debería haber llegado antes, y no a partir del S. XVIII.

Tal y como señala E. Roca Barea, quizás haya sucedido una descomposición factorial, donde hechos, ocurridos o no, se convierten en algo excepcional; donde dependiendo de dónde han ocurrido, adquieren un valor u otro. Así asistimos al desparrame de nuevas hojas volanderas contra la Iglesia y sus Ministros que pasan por ser la “verdad”, pero no la que quita fantasmas. En suma, que no se ha sabido utilizar lo bueno de las técnicas protestantes; quizás por complejos católicos y torpeza española.

Benito Cantero Ruiz. Catedrático de Geografía e Historia y Doctor en Antropología

Lucas Cranach el Viejo (el Papa-asno y el Monje-ternero) blogsaverroes.juntadeandalucia.es/geohistoria/tag/vinetas-para-pensar/

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Se entiende por hoja volandera, aquel impreso de propaganda y crítica política o social. En ocasiones, recitadas o cantadas, surtieron su efecto como ahora lo hacen otros medios para semejantes fines.

El quedarse exclusivamente con dichas fuentes para escribir la Historia o el presente (que luego se hará historia) es faltar a la verdad. Para llegar a alcanzarla se hace precisa una rigurosa contextualización. Pongamos, por ejemplo, al personaje Lutero y el protestantismo. La verdad “oficial” y consolidada nos ha contado, y lo sigue haciendo, que Europa Occidental no habría salido de la oscuridad católica si no hubiese sido por el libertador luteranismo. Este relato se mantuvo gracias a una muy bien organizada propaganda anticatólica. En su momento, desde la labor artística de la familia Cranach hasta la idea fuerza de que la traducción de la Biblia hizo salir del analfabetismo; cuando, verdaderamente, ya había traducciones desde el S. XIII. Más tarde llegaría la contribución de M. Weber y su “Ética protestante y el espíritu del capitalismo”. A partir de esta obra a muchos se les inculcó que fue el triunfo del protestantismo la causa de la prosperidad económica frente al empobrecimiento católico.

Pero vayamos al contexto en el que se estaban produciendo los hechos. Por un lado los príncipes alemanes legalizaron y lustraron la imagen de Lutero, quien pasó de ser un hereje a ser un reformador después de la confiscación de los bienes de la Iglesia a favor de aquellos feudales magnates. Enfrente, y en este contexto político-social, estaba Carlos V con un modelo moderno de integración norte-sur, como proyecto prematuro de unión europea (así lo definió el profesor M. Fernández Álvarez). Aquellas oligarquías se niegan a aceptar tal solución por lo que se hace preciso un punto de confrontación, fabricar un problema que no tenga solución. Para ello, nada mejor que el conflicto creado por Lutero. Desde ese momento se pone en marcha toda una maquinaria de guerra que dejó cientos de miles de muertos, una profunda crisis demográfica y la perpetuación del régimen feudal, no superados hasta el S. XIX,  allí donde cuajó el protestantismo; algo que en el sur de Europa se había superado ya desde el S. XV. Y, en fin, ¿cómo podemos, si no rebatir, sí cuestionar la tesis de M. Weber? Llamando la atención en que aquella “riqueza” protestante debería haber llegado antes, y no a partir del S. XVIII.

Tal y como señala E. Roca Barea, quizás haya sucedido una descomposición factorial, donde hechos, ocurridos o no, se convierten en algo excepcional; donde dependiendo de dónde han ocurrido, adquieren un valor u otro. Así asistimos al desparrame de nuevas hojas volanderas contra la Iglesia y sus Ministros que pasan por ser la “verdad”, pero no la que quita fantasmas. En suma, que no se ha sabido utilizar lo bueno de las técnicas protestantes; quizás por complejos católicos y torpeza española.

Benito Cantero Ruiz. Catedrático de Geografía e Historia y Doctor en Antropología

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