El pueblo aledaño de Socuéllamos, Arenales de San Gregorio, que cuenta con apenas seiscientos habitantes, ha sido el escenario de un operativo policial sin precedentes. La Guardia Civil ha logrado desmantelar un importante punto de almacenamiento de drogas tras incautar un total de 576,8 kilos de cocaína. Tal y como apuntan las fuentes de la investigación, “se trata de la mayor incautación de cocaína en la historia de la provincia de Ciudad Real”.
Los hechos se remontan a la noche del pasado 7 de octubre. Alrededor de las nueve de la noche, las autoridades recibieron el aviso vecinal de que varios vehículos “merodeaban de forma sospechosa” por las calles de la localidad. Ante esta alerta, se desplegó rápidamente un dispositivo de seguridad para localizar e identificar a los ocupantes de dichos automóviles.
Durante las labores de patrulla, los agentes detectaron a un individuo extrayendo objetos de una vivienda con una actitud que levantó claras suspicacias. En un primer momento, los efectivos pensaron que podrían estar ante un delito de robo en curso. Sin embargo, al proceder a su identificación, descubrieron que el sujeto transportaba en ese preciso instante dos tabletas de aproximadamente un kilo cada una, cuyo contenido apuntaba a ser cocaína.
A raíz de este primer hallazgo, los agentes pasaron a inspeccionar minuciosamente el vehículo del sospechoso. En su interior, localizaron dos compartimentos ocultos en la carrocería, escondites conocidos habitualmente como caletas, donde se albergaban otros trece fardos. Solamente en esta primera actuación, se logró decomisar un total de quince kilos de estupefaciente.
El operativo culminó al día siguiente. Con la pertinente autorización judicial, los efectivos registraron el inmueble del que el detenido había estado sacando la mercancía. En el interior de la casa, que estaba siendo utilizada en la sombra como almacén logístico, hallaron el grueso del alijo hasta superar el medio millar de kilos. Además de la ingente cantidad de cocaína, se intervinieron pequeñas dosis de otras sustancias preparadas para su venta al menudeo, así como un automóvil, dos teléfonos móviles vinculados a la actividad ilícita y 310 euros en dinero efectivo.
El único detenido por estos hechos es un hombre con residencia habitual en Madrid, quien utilizaba esta discreta vivienda manchega como base de operaciones para el narcotráfico. Tras pasar a disposición de la autoridad competente en los juzgados de primera instancia e instrucción número dos y tres de Alcázar de San Juan, se ha decretado su inmediato ingreso en prisión de manera preventiva.








