La cosecha de vino en Francia se desploma a su nivel más bajo en treinta años debido a los fenómenos meteorológicos extremos

El sector vitivinícola internacional asiste con gran interés a las últimas noticias que llegan desde el país vecino. Las adversidades climáticas, marcadas especialmente por las fuertes olas de calor y los sucesivos periodos de sequía, han golpeado de forma severa a los viñedos franceses, dejando la producción de este año en cifras que no se veían desde hace tres décadas.

Según los datos preliminares aportados por el Ministerio de Agricultura de Francia, se prevé que el volumen total de vino elaborado durante esta campaña apenas alcance los 33,9 millones de hectolitros. Este registro representa una caída del seis por ciento si se compara con los resultados obtenidos en el ejercicio anterior. La información, reportada en un primer momento por la periodista Sybille de La Hamaide para la agencia Reuters, pone de manifiesto el enorme impacto que el clima extremo está teniendo en las principales zonas agrícolas europeas.

Este descenso productivo se está dejando sentir de manera desigual a lo largo de la geografía del país, pero castiga con especial dureza a algunas de las denominaciones más reconocidas del mundo. Los informes técnicos pronostican que los viticultores de la región de Borgoña-Beaujolais llegarán a perder hasta una tercera parte de su volumen de cosecha habitual. Otras zonas emblemáticas también sufren mermas significativas, con descensos del doce por ciento en el Valle del Loira y del seis por ciento en Charentes.

La situación de escasez de uva fresca obligará a tomar medidas excepcionales de cara a la comercialización. En el caso concreto de la reputada zona de Champaña, sus bodegueros ya han confirmado que tendrán que echar mano de sus vinos de reserva para poder estabilizar el mercado y compensar la pobre vendimia derivada de los recientes picos térmicos. En referencia a estos bruscos cambios climáticos y a la dificultad para hacerles frente en el propio campo, el representante de los productores de dicha región, Maxime Toubart, admitió públicamente la preocupación del sector reconociendo que "no estábamos del todo preparados".