La cuenta atrás para el horario de invierno: Cuándo y por qué retrasaremos los relojes este octubre

La llegada del otoño en España no solo trae consigo el descenso paulatino de las temperaturas y unos días cada vez más cortos, sino que también marca en el calendario nuestra habitual cita con los relojes. La transición hacia el horario de invierno es inminente y, como es costumbre, surgen los habituales interrogantes sobre el momento exacto en el que debemos ajustar las manecillas.

De acuerdo con la normativa vigente y tal como recoge el BOE, el cambio se producirá el último domingo de este mes. En concreto, durante la próxima madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre, tocará retrasar los relojes. De este modo, cuando den las tres de la madrugada, volverán a ser las dos. Esta modificación nos regalará una hora más de sueño durante ese fin de semana, aunque el objetivo principal de la medida, instaurada de forma obligatoria en la eurozona en 1981, sigue siendo aprovechar mejor las horas de luz natural para favorecer el ahorro de energía.

Sin embargo, esta práctica bianual arrastra una importante polémica. Diversos expertos e instituciones de la salud, como la Sociedad Española del Sueño, llevan tiempo alertando de las consecuencias perjudiciales que este desajuste provoca en nuestro organismo. Tras el cambio, una parte de la población experimenta síntomas como insomnio, irritabilidad, falta de concentración y un menor rendimiento laboral. Asimismo, los especialistas vinculan esta alteración con un mayor riesgo de padecer obesidad, diabetes, ansiedad, depresión o incluso accidentes cardiovasculares.

El debate sobre si deberíamos mantener un horario fijo inalterable durante los doce meses no es nuevo. Ya en el año 2018, la Comisión Europea planteó la supresión de estos ajustes, estableciendo unas fechas límite que nunca llegaron a materializarse por la falta de entendimiento entre los países miembros. A nivel nacional, el Gobierno creó un comité de expertos en 2019, pero la ausencia de un acuerdo mayoritario dejó el asunto en el aire.

A pesar de este estancamiento normativo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya elevó una petición formal el pasado año ante la Unión Europea solicitando la eliminación definitiva de esta directriz de cara a este 2026. El mandatario argumentó que mantener este sistema "ya no tiene sentido", puesto que "apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente".

No obstante, esta reclamación no ha surtido efecto por el momento en la legislación comunitaria. La directiva del año 2001 promulgada por el Parlamento Europeo y el Consejo sigue completamente vigente. Por lo tanto, a la espera de que los países alcancen un pacto definitivo, los ciudadanos tendrán que cumplir un otoño más con la tradición y preparar sus despertadores para dar la bienvenida al nuevo horario.