Esta mañana ha tenido lugar la recepción de nuestra expedición a la Embajada de España ante la Santa Sede por la Excelentísima Señora Doña Isabel Celaá.
El presidente, Sebastián Espinosa ha tenido el privilegio de firmar en el Libro de Honor de la Embajada.
Un acto histórico para este humilde club, que este año celebra su CENTENARIO.





La Embajada de España ante la Santa Sede es la embajada permanente más antigua del mundo. En 1622, el embajador de España en Roma, Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, conde de Oñate, alquiló un pequeño palacio perteneciente a la familia Monaldeschi en la antigua "Piazza della Trinità". En 1647 el rey español Felipe IV compró el edificio por 22.000 escudos romanos de la época, para que sirviera de embajada de España. A lo largo del tiempo el edificio se fue enriqueciendo con el añadido de construcciones aledañas, constituyendo la primera embajada permanente de un país extranjero establecida en Roma. Entre 1685 y 1693 se efectuaron modificaciones a cargo de Francesco Borromini, tanto en la fachada, como en el interior, la galería de entrada, la bóveda del salón principal, el patio y la gran escalera cuadrada. A lo largo del siglo xviii se redecoraron las estancias, incluyendo el pequeño teatro privado, en el que el dramaturgo Vittorio Alfieri representó su Antígona. La embajada alberga una colección de tapices gobelinos del siglo xvii que pertenecieron a la familia Borbón-Orleans procedentes del Palacio Galliera de Bolonia, con motivos romanos y bíblicos. Las paredes del comedor de gala se adornan con tres espléndidos tapices de lana y seda del siglo XVIII, originarios del Palacio Real de Madrid, que representan escenas de la vida de Telémaco, según cartones dibujados por Rubens.






