La novena dedicada al Día de la Hermandad acaba con la imposición de la medalla del Cristo a los nuevos hermanos.

    Ayer a las 20:30 horas tuvo lugar el segundo día del Novenario en honor al Santísimo Cristo de la Vega. Al finalizar el acto, se celebró la Santa Misa, cuya intención estuvo dedicada a la propia Hermandad del Santísimo Cristo de la Vega. Durante el transcurso de la liturgia, se llevó a cabo la solemne imposición de medallas a los hermanos que así lo habían solicitado.

    En una tarde-noche marcada por las altas temperaturas, la Eucaristía fue oficiada por fray David Alarcón Losa, sacerdote natural de Socuéllamos. El acompañamiento musical de la celebración corrió a cargo de un coro bajo la dirección de Carlos Carrasco.

    El Evangelio de este domingo versó sobre el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces, un texto que fray David Alarcón Losa explicó con detalle durante su homilía. Dirigiéndose a los feligreses presentes, el sacerdote reflexionó sobre el mensaje del texto sagrado afirmando que "esos cinco panes y dos peces que Jesús pidió que aportasen los apóstoles para realizar el milagro son los dones que Dios nos ha dado a cada uno y que debemos dar a los demás gratuitamente, al igual que gratis los hemos recibido".

    En la parte final de la Misa, tras proceder a la bendición de las medallas por parte de fray David, los nuevos hermanos se acercaron al altar para que les fueran impuestas una a una, en un momento de gran recogimiento para la hermandad.

    La ceremonia concluyó con el tradicional canto del himno al Santísimo Cristo de la Vega, cerrando así esta segunda jornada de devoción en la localidad.