El eterno debate culinario nacional ya cuenta con un veredicto oficial. Según el último barómetro sobre turismo y gastronomía elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la tortilla de patatas ha logrado superar, por un estrecho margen, a la paella como la receta más típica y representativa de la cocina de España.
A través de una macroencuesta provisional realizada a seis mil personas, el organismo estatal ha arrojado luz sobre las preferencias de los ciudadanos. Los datos indican que el 62,7 % de la población elige la tortilla como el gran emblema culinario del país, mientras que la paella se sitúa en un muy cercano segundo lugar con el 61,1 % de los apoyos. El tercer puesto de esta clasificación lo ocupa el jamón ibérico, respaldado por un 42,7 % de los encuestados.
El estudio del CIS no solo establece una clasificación general, sino que entra de lleno en las tradicionales disputas sobre cómo debe prepararse el plato estrella. La estadística es contundente respecto a los ingredientes: el 71,2 % de los ciudadanos afirma que la prefiere con cebolla. En cuanto al punto de cocción, la balanza se inclina claramente hacia las texturas más jugosas. Un 56,3 % se decanta por dejarla poco hecha, frente a un 27,2 % que exige que el huevo esté completamente cuajado. Como refleja el propio análisis periodístico sobre este reciente cambio de tendencia en los paladares, “las tortillas cruditas ganan terreno”.
Diversidad gastronómica por comunidades autónomas
El informe también detalla las preferencias a nivel regional, demostrando el fuerte arraigo de la cocina local en cada territorio. Como era previsible, en la Comunidad Valenciana el 78,2 % corona a la paella, mientras que en Andalucía triunfan el pescaíto frito, el gazpacho y el salmorejo. El norte peninsular defiende sus especialidades de cuchara y asados: la fabada domina en Asturias, el cocido montañés en Cantabria, el ternasco en Aragón y el lechazo asado en Castilla y León. En Galicia destacan los callos y en el País Vasco, el bacalao al pil pil.
La capital no olvida sus raíces, y en Madrid el cocido madrileño arrasa con más del 76 % de los votos. Por su parte, Cataluña elige el popular pan con tomate, Extremadura se enorgullece de su jamón y en Murcia resalta la clásica marinera.
El mapa culinario lo completan los archipiélagos y las comunidades uniprovinciales, donde cada territorio se mantiene fiel a sus señas de identidad. En Baleares vence la ensaimada, en Canarias las papas arrugadas con mojo picón, en Navarra la menestra de verduras y en La Rioja sus célebres patatas a la riojana. Finalmente, las ciudades autónomas muestran su propia riqueza gastronómica: el pescado es la opción predilecta en Ceuta y el cuscús se alza como el plato indiscutible para los habitantes de Melilla.






