El Teatro Auditorio Reina Sofía de Socuéllamos volvió a vestirse de gala este sábado con motivo de la sexta edición de la Gala Lírica «Noche de arias y romanzas», una cita que continuó superándose a sí misma y brindó más de una hora de disfrute musical poniendo a la audiencia al borde del síndrome de Stendhal. La velada, de marcado carácter benéfico, reunió a numerosos vecinos con el objetivo de recaudar fondos destinados a la futura Casa de Hermandad de la Cofradía Preciosísima Sangre de Cristo.
Sobre el escenario brilló un elenco de intérpretes que nada tuvo que envidiar a los mejores liceos y coliseos líricos. La representación local corrió a cargo de los socuellaminos Pedro Jesús Cano y José Manuel Padilla, acompañados por la maestría del Trío Synesthesia, compuesto por María Catalán, Ángela Moreno y Alberto Condés. Completaron este sobresaliente cartel las voces de María Izaga y un entregado Juanma Cifuentes, quien llenó las tablas de simpatía y carcajadas, arropados en todo momento por la precisión del pianista José María García. La gala estuvo presentada de forma espléndida por Loreto Salmerón, consagrada como «alma» de estas citas culturales.
La jornada contó con dos ausencias notables y muy sentidas: la de Ángela Cano, debido a su reciente maternidad, la cual recibió un obsequio que le entregó la presidenta de la Cofradía, Yolanda Alcolea; y la de Raquel Roig, por motivos de salud. Ante este imprevisto, María Izaga demostró una enorme generosidad y profesionalidad al suplir el papel de Raquel Roig a lo largo del concierto, a excepción del fragmento de «La traviata», que finalmente no se llegó a cantar.
A pesar de esta obligada variación, el programa musical destacó por una selección de piezas ampliamente reconocibles que conquistaron de inmediato al auditorio. La primera parte estuvo dedicada a las arias de ópera y a la canción lírica, abriendo con la obertura de «El barbero de Sevilla» de Gioachino Rossini, para continuar con fragmentos inmortales como «Vien, Leonora» y «O mio Fernando» de la ópera «La favorita» de Gaetano Donizetti, la napolitana «A vucchella» de Francesco Paolo Tosti, «Questo amor vergogna mia» de «Edgar» y el intermezzo de «Manon Lescaut», ambas de Giacomo Puccini, rematando con la célebre «O sole mio» de Giovanni Capurro y Eduardo di Capua.
La segunda mitad dio paso a la zarzuela y el género lírico popular. Los intérpretes abordaron el dúo de Felipe y Mari Pepa de «La revoltosa» y «Las carceleras» de «Las hijas del Zebedeo», ambas de Ruperto Chapí; la tradicional melodía de «La llorona»; «Qué te importa que no venga» de «Los claveles» de José Serrano; la emblemática «Canción del sembrador» de «La rosa del azafrán» de Jacinto Guerrero; «Son las mujeres de Babilonia» de «La corte de Faraón» de Vicente Lleó; el dúo «Hace tiempo que vengo al taller» de «La del manojo de rosas» de Pablo Sorozábal; y el divertido «Couplet de los animales» de «La señora capitana», de Joaquín Valverde (hijo) y Ramón Rocabruna Barrera.
La anécdota de la jornada llegó de la mano de la meteorología. Mientras en el interior del auditorio se sucedían las ovaciones, en el exterior descargaba una aparatosa tormenta, un capricho del tiempo que propició un cierre tan oportuno como simpático: el pasacalle de «El año pasado por agua», de Federico Chueca y Joaquín Valverde, despidiendo la noche con aplausos prolongados y la satisfacción del trabajo bien hecho.
El evento solidario contó con el patrocinio del Ayuntamiento de Socuéllamos y de Globalcaja, además del respaldo de más de una cincuentena de comercios, empresas y entidades locales, entre las que se sumó InfoSocuéllamos, aunando esfuerzos para que la cultura y la solidaridad volvieran a triunfar en el municipio.




















































