“Santo Tomás de Aquino” de Benito Cantero

Santo Tomás de Aquino nació en Roccaseca, 1224; y falleció en la Abadía de Fossanova en 1274. Fue un dominico destacado y también Doctor de la Iglesia. En España es patrón de la Universidad y se celebra su festividad el 28 de enero.

Imagen de Santo Tomás en el retablo de la Parroquia

Según la tradición era de noble linaje, pues sus padres ostentaban el título de condes de Aquino. Su padre, Landolfo, descendiente de los condes de Aquino, estaba emparentado con el emperador Federico II. Su madre, Teodora, era hija de los condes de Taete y Chieti. Fue Tomás el menor de nueve hermanos. Según una leyenda, Bonus, un santo ermitaño, predijo a Teodora que su hijo se ordenaría dominico y llegaría a alcanzar la santidad. Inició sus estudios en Montecasino, donde estuvo desde los cinco hasta los catorce años. Más tarde, en 1239, se matriculó en la Universidad de Nápoles. En 1245 ingresa en la Orden de los Predicadores y es enviado por sus superiores a París. Durante el viaje es raptado por sus propios hermanos que querían apartarlo de la vocación eclesiástica; lo encerraron en un castillo durante dos años e intentaron tentarlo en una ocasión introduciendo en su habitación a una cortesana, pero Tomás la ahuyentó con un tizón encendido de la chimenea. Esta primera victoria contra el pecado fue premiada con el cíngulo de la castidad, que le ciñeron dos ángeles.

Concluido su secuestro, fue enviado a Colonia, donde estudió teología y filosofía bajo la dirección de San Alberto Magno, y después marchó a la Universidad de París, consiguiendo una plaza de profesor. Desde entonces se dedica a la docencia, al estudio y a la redacción de sus numerosas obras, entre las que destaca la Summna contra los gentiles y la Summa Theologica, donde sienta las bases del pensamiento escolástico posterior. Se cuenta que, cuando se encontraba ante cuestiones especialmente difíciles, Dios le ayudaba por medio de los apóstoles Pedro y Pablo que se le aparecían en su estudio mostrándole la solución al problema. Así, según Santiago de la Vorágine, “pudo aclarar a todos los maestros de la Universidad de París una dificilísima cuestión relacionada con el Sacramento de la Eucaristía, por lo que es considerado también como Doctor Eucarístico.

Clemente IV le ofreció el arzobispado de Nápoles, pero el santo lo rechazó. Más tarde, en 1274, Gregorio X le llamó a Lyon para preparar un concilio, pero Santo Tomás murió cuando se encontraba de camino. Fue canonizado por Juan XXII en 1323; y en 1567 Pío V lo elevó a Doctor de la Iglesia.

Los atributos con los que lo solemos ver son, el libro, la pluma, la maqueta de la iglesia, sol radiado sobre el pecho, lo que simboliza la sabiduría y la verdad de su doctrina. A veces, como Doctor Angélico, lleva alas, y como Doctor Eucarístico, un cáliz con la Sagrada Forma. Se representa siempre sin barba y, normalmente, de edad madura y complexión algo gruesa. En su época de estudiante en Bolonia le pusieron el apodo de “buey mudo” debido a su tamaño y al silencio con el que asistía a las clases. La fecha de su canonización y la de su proclamación como Doctor de la Iglesia marcan los dos momentos más importantes en la iconografía de Santo Tomás de Aquino, que incide en mostrar la superioridad de sus escritos, en los que se encuentra la verdad revelada por Dios. En estos Triunfos de Santo Tomás encontramos vencidos a los pies del santo a autores de los errores del pasado como Arrio, Sabelio y Averroes.

Benito Cantero Ruiz. Catedrático de Geografía e Historia y Doctor en Antropología


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