8 de marzo, mes dedicado a san José. Viernes de la 3ª semana de Cuaresma.
Hoy nutrido y curioso santoral. Felicidades a los bautizados con los nombres de los siguientes santos: Juan de Dios, Dutaco, Esteban, Félix, Humfrido, Litifredo, Poncio, Provino, Senano, Teofilacto y Veremundo.
Salmo: Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz
Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):
EN aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor
San Juan de Dios religioso, nacido en Portugal, que después de una vida llena de peligros en la milicia humana, prestó ayuda con constante caridad a los necesitados y enfermos en un hospital fundado por él, y se asoció compañeros, con los cuales constituyó después la Orden de Hospitalarios de San Juan de Dios. En este día, en la ciudad de Granada, en España, pasó al eterno descanso. (s. XVI)
San Dutaco obispo de Ross (Escocia) (s. XI)
San Esteban de Obazina primer abad de este monasterio, que, buscando a Dios, unió a la Orden Cisterciense los tres monasterios que había fundado. (s. XII)
San Félix de Domnoc obispo, el cual, oriundo de Burgundia, evangelizó a los ingleses orientales sometidos a la autoridad del rey Sigeberto (s. VII)
San Humfrido obispo de Thérouanne, que al ser destruida la ciudad por los normandos, procuró infatigablemente congregar y consolar a su grey. (s. IX)
San Litifredo obispo de Pavía (s. IX)
San Poncio de Cartago diácono de san Cipriano, al que acompañó en el destierro hasta la muerte, dejando un valioso volumen sobre su vida y pasión (s. III)
San Provino de Como obispo, fiel discípulo de san Ambrosio, que preservó de la herejía arriana a la Iglesia que se le había encomendado (s. V)
San Senano abad en la isla de Cathaig (Scattery, Irlanda) (s. VI)
San Teofilacto obispo de Nicomedia, que desterrado por defender el culto de las sagradas imágenes, falleció en Estróbilo de Caria (s. IX)
San Veremundo abad de Hirache (Navarra), el cual, habiendo abrazado desde joven la vida monástica, estimuló a sus monjes a buscar la perfección con su ejemplo y con ayunos y vigilias. (s. XI)





