Santoral del 10 de diciembre. Loreto, Edmundo, Suintino, Eugrafo, Eulalia, Eustacio, Gemelo, Gregorio, Gutmaro, Juan, Julia, Lucas, Mauro, Melquíades y Poliodoro.

    10 de diciembre. Miércoles de la II Semana de Adviento.

    Felicidades a quien se llama Loreto, Edmundo, Suintino, Eugrafo, Eulalia, Eustacio, Gemelo, Gregorio, Gutmaro, Juan, Julia, Lucas, Mauro, Melquíades y Poliodoro.


    Primera Lectura

    Lectura del libro de Isaías (40,25-31):

    «¿CON quién podréis compararme,
    quién es semejante a mi?», dice el Santo.
    Alzad los ojos a lo alto y mirad:
    ¿quién creó esto?
    Es él, que despliega su ejército al completo
    y a cada uno convoca por su nombre.
    Ante su grandioso poder, y su robusta fuerza,
    ninguno falta a su llamada.
    ¿Por qué andas diciendo, Jacob,
    y por qué murmuras, Israel:
    «Al Señor no le importa mi destino,
    mi Dios pasa por alto mis derechos»?
    ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?
    El Señor es un Dios eterno
    que ha creado los confines de la tierra.
    No se cansa, no se fatiga,
    es insondable su inteligencia.
    Fortalece a quien está cansado,
    acrecienta el vigor del exhausto.
    Se cansan los muchachos, se fatigan,
    los jóvenes tropiezan y vacilan;
    pero los que esperan en el Señor
    renuevan sus fuerzas,
    echan alas como las águilas,
    corren y no se fatigan,
    caminan y no se cansan.

    Palabra de Dios


    Salmo

     Bendice, alma mía, al Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

    EN aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
    «Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
    Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

    Palabra del Señor


    Ntra. Sra. de Loreto, patrona de la aviación y el pueblo de Socuéllamos entre otros. Os cuento más detalles de su historia: En 1291, época de gran expansión islámica y antes de la llegada de los cruzados a Nazaret, la casa de la Sagrada Familia desapareció aparentemente de modo inexplicable y, de igual modo, apareció en la ciudad de Tersatz, en la antigua Dalmacia, región de los Balcanes que hoy corresponde a los territorios de Croacia, Bósnia Herzegovina y Montenegro.
    El sacerdote local, que estaba muy enfermo y quedó sanado por un milagro, fue agraciado con una visión de la Virgen en la que ella misma afirmaba: “Esta es la casa donde Jesús fue concebido por el poder del Espíritu Santo y donde la Sagrada Familia vivió en Nazaret“.
    La casa de la Sagrada Familia fue transportada entera, de Nazaret a Tersatz, sin ser demolida.
    El pueblo comenzó a hacer peregrinaciones y a obtener gracias y milagros. El gobernador local, aún impresionado con el hecho, envió a cuatro estudiosos a Tierra Santa para confirmar si aquella era la verdadera casa de Nuestra Señora.
    En Nazaret, los enviados sólo encontraron los cimientos de la casa y el espanto de los nazarenos por su desaparición. Los cimientos tenían las mismas medidas que los que habían aparecido en Tersatz, y se conservan aún hoy en la Basílica de la Anunciación, en Nazaret.
    En cuanto a la casa que apareció en Tersatz, estaba intacta y sin signos de haber sido desmontada y reconstruida.
    Después de poco más de tres años, ocurriría, según la tradición, un nuevo milagro: el 10 de diciembre de 1294, la casa de la Virgen María fue elevada sobre el mar Mediterráneo y llevada a los bosques de Loreto, en Recanati, Italia.
    Los fieles se acordaron entonces de una profecía de san Francisco de Asís: “Loreto será uno de los lugares más sagrados del mundo. Allí será construida una Basílica en honor a Nuestra Señora de Loreto“. De hecho, la basílica erguida alrededor de la casa se convirtió en uno de los mayores santuarios de Europa.
    A petición de la Iglesia, se han realizado varios estudios por ingenieros, arquitectos, físicos, historiadores y expertos, que, cuanto más analizan el caso, más comprueban el carácter inexplicable del surgimiento de esa casa:

    1. Se yergue del suelo sin ninguna base de sustentación y es posible pasar una barra de hierro por debajo de ella sin ningún impedimento.
    2. Las piedras de la construcción no existen en Italia: solamente en la región de Nazaret, en Tierra Santa.
    3. Su puerta es de cedro, madera que tampoco existe en Italia, sino que se encuentra en Palestina.
    4. Las piedras de las paredes fueron levantadas con una especie de cemento hecho de sulfato de calcio y polvo de carbón, mezcla usada en la Palestina de los tiempos de Jesús, pero desconocida en Italia cuando la casa surgió en Loreto. No hay restos posteriores de argamasa que sugieran una reconstrucción medieval.
    5. Las medidas de la casa corresponden perfectamente a las de la base que permaneció en Nazaret.
    6. La casa, pequeña y sencilla, sigue el estilo nazareno de la época de Jesús.

    No es casualidad que la Virgen de Loreto sea la patrona de la aviación, en recuerdo del “milagroso traslado”…

    Santos Edmundo Gennings presbítero y Suintino Wells los cuales, en tiempo de la cruel persecución durante el reinado de Isabel I, fueron condenados a la pena capital, el primero por ser sacerdote, y el segundo por haberle hospedado, ahorcándoles colgados en la puerta de su casa y martirizándoles hasta la muerte. (s. XVI)

    San Eugrafo mártir.

    Santa Eulalia de Mérida virgen y mártir, que siendo aún joven no dudó en ofrecer su vida por confesar a Cristo. (s. IV)

    Santos Eustacio White y Poliodoro Plasden presbíteros junto con los beatos Brian Lacy, Juan Mason y Sidney Hogdson, todos ellos mártires, que en el mismo año sufrieron idéntico tormento en Tyburn, los primeros porque, siendo sacerdotes, habían entrado en Inglaterra, y los otros por haberles prestado ayuda. (s. XVI)

    San Gemelo mártir (s. IV)

    San Gregorio III papa, procuró la predicación del Evangelio a los germanos y, en contra de los iconoclastas de la Urbe, adornó las iglesias con sagradas imágenes. (s. VIII)

    San Gutmaro abad.

    San Juan Roberts presbítero mártir, de la orden de San Benito, y beato Tomás Somers, presbíteros y mártires, los cuales, condenados en tiempo del rey Jaime I a causa de su sacerdocio, habiendo abrazado a dieciséis ladrones, fueron colgados en el mismo patíbulo. (s. XVII)

    Santa Julia virgen y mártir.

    San Lucas obispo, trabajó con insistencia en favor de los pobres y en la formación de los monjes. (s. XII)

    San Mauro mártir a quien el papa san Dámaso celebra como un niño inocente, al que los tormentos no lograron apartar de la fe (c. s. IV).

    San Melquíades papa