Santoral del 10 de septiembre. Nicolás, Agabio, Autberto, Eduardo, Nemesio, Pulqueria, Salvio y Teobardo.

    10 de septiembre. Mes de la Biblia. Miércoles de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Nicolás, Agabio, Autberto, Eduardo, Nemesio, Pulqueria, Salvio y Teobardo.


    Salmo

    El Señor es bueno con todos


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,20-26):

    En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

    Palabra del Señor




    San Nicolás de Tolentino. En Tolentino, del Piceno, en Italia, san Nicolás, presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que, fraile de rigurosa penitencia y oración asidua, severo consigo y comprensivo con los demás, se autoimponía muchas veces la penitencia de los otros. (s. XIV).

    San Agabio de Novara, obispo (s. V).

    San Autberto de Avranches, obispo, promotor del culto a san Miguel Arcángel en el monte Tumba (hoy Saint-Michel de Tombelaine-sur-Mer). (s. VIII).

    San Eduardo Barlow, presbítero de la Orden de San Benito, mártir, que durante veinticuatro años confirmó en la fe y piedad a los católicos de la región de Lancaster y fue apresado el día de Pascua mientras predicaba, siendo condenado a muerte, bajo el reinado de Carlos I, subiendo, después de un tiempo de cárcel, al patíbulo de Tyburn. (s. XVII).

    San Nemesio de Alejandría, mártir, que, acusado falsamente de ladrón, fue llevado a juicio y absuelto por el juez, pero después, en la persecución bajo el emperador Decio, fue acusado ante el juez Emiliano de profesar la religión cristiana, siendo, por ello, atormentado con reiterados suplicios y quemado con ladrones a semejanza del Salvador, que sufrió la cruz entre ellos. (s. III).

    Santa Pulqueria de Constantinopla, defensora y promotora de la fe ortodoxa. (s. V).

    San Salvio de Albi, obispo, que, procedente de la vida claustral, fue promovido a la sede a su pesar y, al declararse una fuerte epidemia, como buen pastor no quiso ausentarse de su ciudad. (s. VI).

    San Teodardo de Spira, obispo de Tongres y mártir, que fue asesinado yendo a visitar al rey Childerico. (s. VII).