Santoral del 11 de agosto. Clara, Alejandro, Atracta, Casiano, Equicio, Filomena, Gaugerico, Rufino, Rustícola, Susana, Taurino y Tiburcio.

    11 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. Lunes de la XIX Semana del Tiempo Ordinario

    Felicidades a los que se llaman Clara, Alejandro, Atracta, Casiano, Equicio, Filomena, Gaugerico, Rufino, Rustícola, Susana, Taurino y Tiburcio.


    Salmo

    Glorifica al Señor, Jerusalén


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,22-27):

    En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes.
    Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?»
    Contestó: «Sí.»
    Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?»
    Contestó: «A los extraños.»
    Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

    Palabra del Señor


    Santa Clara de Asís, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a san Francisco, llevando una áspera vida en Asís, en la Umbría, pero, en cambio, rica en obras de caridad y de piedad. Enamorada de verdad por la pobreza, no consintió ser apartada de la misma ni siquiera en la extrema indigencia y enfermedad.

    San Alejandro Carbonero. En Comana, en el Ponto, san Alejandro, de sobrenombre Carbonero, obispo, que a partir de la filosofía alcanzó la eminente ciencia de la humildad cristiana y, elevado por san Gregorio Taumaturgo a la sede episcopal de aquella Iglesia, fue célebre no sólo por su predicación, sino también por haber sufrido el martirio por el fuego (s. III).

    Santa Atracta. En Hibernia (hoy Irlanda), santa Atracta, abadesa, que, según la tradición, recibió el velo de las vírgenes de manos de san Patricio (s. V).

    San Casiano de Benevento. En Benevento, de la Campania, san Casiano, obispo (s. IV).

    San Equicio de Valeria. En la provincia de Valeria, en Italia, san Equicio, abad, que, como escribe el papa san Gregorio I Magno, fue padre de muchos monasterios a causa de su santidad y, donde quiera que iba, daba a beber a los demás de la fuente de las Sagradas Escrituras (s. VI).

    Santa Filomena niña, mártir de cuya vida se conoce poco, salvo las inscripciones en su tumba y los restos mortales que en ella fueron encontrados.

    San Gaugerico de Cambrai, obispo, célebre por su piedad y caridad para con los pobres. Fue ordenado diácono por Magnerico de Tréveris y, elegido para la sede episcopal de Cambrai, ejerció el episcopado durante treinta y nueve años (s. VII).

    San Rufino de Asís. En Asís, de la Umbría, san Rufino, a quien se considera primer obispo de aquella ciudad y mártir (s. IV).

    Santa Rustícola de Arlés Provenza, en la Galia, santa Rustícola, abadesa, que gobernó santamente a sus monjas durante casi sesenta años. (s. VII).

    Santa Susana de Roma. Bajo cuyo nombre, celebrado entre los mártires en los anales antiguos, en el siglo VI fue dedicada a Dios la basílica del Título de Gaio, junto a las termas de Diocleciano (s. inc.).

    San Taurino de Évreux, a quien se celebra como primer obispo de esta ciudad (s. V).

    San Tiburcio de Roma. En Roma, en el cementerio llamado «Ad duas lauros», en la vía Labicana, a tres miliarios de la ciudad, san Tiburcio, mártir, cuyas alabanzas cantó el papa san Dámaso (s. III/IV).