12 de septiembre. Mes de la Biblia. Sábado de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Dulce, Albeo, Autónomo, Curonato, Francisco, Guido o Guy, Poncio y Eboncio.
Salmo
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49):
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose.»
Palabra del Señor
Dulce Nombre de María. Dulcísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María. En este día se recuerda el inefable amor de la Madre de Dios hacia su santísimo Hijo, y su figura de Madre del Redentor es propuesta a los fieles para su veneración.
San Albeo de Emly, obispo, peregrino y predicador del Evangelio a muchas gentes (s. VI).
San Autónomo de Bitinia, obispo y mártir (s. III). (Está claro que si era Autónomo, era mártir).
San Curonato obispo
San Francisco Ch´oe Kyong-hwam, mártir en China, que en calidad de catequista, no queriendo renegar de su fe cristiana ante el prefecto, padeció la cárcel dedicado a la oración y a la catequesis hasta consumar su vida con el martirio. (s. XIX).
San Guido de Anderlech o Guy, primer sacristán en la iglesia de Nuestra Señora de Laken, en Bélgica, que fue dadivoso con los pobres y peregrinó a los santos lugares por siete años y, vuelto a su tierra, murió piadosamente (s. XI).
San Poncio o Eboncio de Serrancolin, que venerado por la tradición como monje benedictino, fue ordenado obispo de Roda de Isábena, en Aragón, sede que posteriormente trasladó a Barbastro, siendo célebre por su desvelo pastoral (s. XII).




