Santoral del 13 de septiembre. Juan, Amado, Emiliano, Julián, Litorio, Marcelino, Maurilio y Venerio.

    13 de septiembre. Mes de la Biblia. Sábado de la XXIII semana del tiempo ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Juan, Amado, Emiliano, Julián, Litorio, Marcelino, Maurilio y Venerio.


    Salmo

    Bendito sea el nombre del Señor por siempre.


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

    EN aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:

    «No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

    El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

    ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?

    Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.

    El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

    Palabra del Señor.


    San Juan Crisóstomo, obispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, antioqueño de nacimiento, que, ordenado presbítero, llegó a ser llamado “Crisóstomo” por su gran elocuencia. Gran pastor y maestro de la fe en la sede constantinopolitana, sufrió el destierro por la facción de sus enemigos, y al volver del exilio por decreto del papa san Inocencio I, como consecuencia de los maltratos recibidos de sus guardas durante el camino de regreso, entregó su alma a Dios en Comana, localidad del Ponto, el catorce de septiembre. (s. V).

    San Amado de Sens, presbítero y abad, célebre por su austeridad, ayunos y amor a la soledad, presidió sabiamente el monasterio de Habend, que había fundado junto con san Romarico (s. VII).

    San Amado de Sion, obispo de Sion en la actual Suiza, muerto en el destierro al que le condenó el rey visigodo Teodorico III (s. VII).

    San Emiliano de Valence, venerado como primer obispo de esta ciudad.

    San Julián de Ancira, presbítero, mártir bajo el emperador Licinio (s. IV).

    San Litorio de Tours, obispo, primer constructor de una iglesia dentro de los muros de la ciudad, por haber ya cristianos en ella. (s. IV).

    San Marcelino de Cartago, mártir, que siendo alto funcionario imperial muy relacionado con los santos Agustín y Jerónimo, se le acusó de ser partidario del usurpador Heraclión y, aún siendo inocente, por defender la fe católica fue asesinado por los herejes donatistas. (s. V).

    San Maurilio de Angers, obispo, nacido en Milán y discípulo de san Martín de Tours, que fue ordenado presbítero por éste, poniéndole al frente del pueblo de Colonna, y después, elevado a obispo, centró su preocupación en desterrar las supersticiones de los campesinos paganos. (s. V).

    San Venerio de Tiro Maggiore, eremita (s. VII).