14 de enero. Miércoles de la I Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los: Félix, Dacio, Eufrasio, Fermín, Fulgencio, Glicerio, Nino (femenino) y Potito.
Salmo
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.
Palabra del Señor
San Félix de Nola presbítero, el cual, según cuenta san Paulino, mientras arreciaba la persecución fue encarcelado y sometido a crueles sevicias. Restablecida la paz, pudo volver entre los suyos y vivió en la pobreza hasta una venerable ancianidad, como invicto confesor de la fe (s. III/IV).
San Dacio obispo, que en la controversia de los “Tres Capítulos” defendió la sentencia del papa Vigil, al cual acompañó a Constantinopla, donde murió. (s. VI).
San Eufrasio obispo, (en Avernia, Aquitania, Francia) del que san Gregorio de Tours alaba la hospitalidad (s. VI).
San Fermín de Gévaudan obispo (s. V).
San Fulgencio obispo de Écija, hermano de los santos Leandro, Isidoro y Florentina. Su hermano Isidoro le dedicó su tratado De los oficios eclesiásticos (s. VII).
San Glicerio diácono y mártir en Antioquía, antiguamente era Siria y hoy Turquía.
Santa Nino (es femenino) que siendo cristiana fue llevada a Georgia junto al mar Negro, donde, por su vida santa, suscitó la reverencia y admiración de todos, hasta el punto de que la misma reina, a quien curó uno de sus hijos con sus oraciones, el rey y todo el pueblo abrazaron la fe cristiana (s. IV).
San Potito mártir, que, después de ser atormentado en la ciudad de Sárdica, en la antigua provincia romana de Dacia (hoy Rumanía), alcanzó finalmente el martirio al ser ejecutado por la espada.




