14 de octubre. Mes del Santo Rosario. Miércoles de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Calixto, Angadrisma, Carponio, Domingo, Donaciano, Fortunato, Gaudencio, Jacobo, Juan, Lúpulo, Manequilde y Venancio.
Salmo
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,42-46):
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!»
Un maestro de la Ley intervino y le dijo: «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.»
Jesús replicó: «¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!»
Palabra del Señor
San Calixto I, papa y mártir. Cuando era diácono, después de un destierro en la isla de Cerdeña el papa Zeferino le encomendó a su cuidado el cementerio de la vía Apia que lleva su nombre (Catacumba de San Calixto, hoy confiada a los Salesianos), donde dejó para la posteridad las memorias de mártires. Elegido papa, promovió la recta doctrina, reconcilió benignamente a los apóstatas, terminando su intenso pontificado con la gloria del martirio. En este día se conmemora su sepultura en el cementerio de Calepodio, en la vía Aurelia, en Roma (c. 222).
Santa Angadrisma de Beauvais o Angradema, abadesa del monasterio fundado por san Ebrulfo, llamado Oratorio (hoy Oroër) por poseer varios lugares de oración, de modo que se servía a Dios sin intermisión (s. VII).
San Carponio mártir.
Santo Domingo, llamado Loricato, por la coraza de hierro que llevaba ceñida al cuerpo, presbítero de la Orden Camaldulense, el cual, habiendo sido ordenado simoníacamente, se hizo monje eremita y, discípulo de san Pedro Damiani, llevó una vida austera y disciplinada. (s. XI).
San Donaciano, obispo de Reims, cuyas reliquias se conservan en esa población. (s. IV).
San Fortunato de Todi, obispo, que, como relata el papa san Gregorio I Magno, demostró una abundante caridad en el cuidado de los enfermos (s. V).
San Gaudencio de Rimini, obispo, que es venerado como primer pastor durante el tiempo de persecución (s. IV).
Santo Jacobo Laigneau de Langellerie, presbítero y mártir, que durante la Revolución Francesa fue degollado por ser sacerdote. (s. XVIII).
San Juan Ogilvie, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, el cual, desterrado en diversos países de Europa, después de dedicar muchos años al estudio de la teología fue ordenado sacerdote y volvió ocultamente a su patria, donde se entregó diligentemente al cuidado pastoral de sus conciudadanos, hasta que, encarcelado y condenado a muerte bajo el rey Jacobo I, alcanzó en el patíbulo la gloriosa palma del martirio. (s. XVII).
San Lúpulo de Capua mártir.
Santa Manequilde de Châlons, virgen (s. V).
San Venancio de Luni, obispo, que se ocupó del clero y de los monjes, y fue amigo del papa san Gregorio I Magno (s. VII).




