Santoral del 15 de diciembre. Urbicio, Cristiana , María, Maximino y Valeriano.

    15 de diciembre. Lunes de la III Semana de Adviento.

    Felicitamos a los bautizados en la pila como: Urbicio, Cristiana (ayer fue Ateo), María, Maximino y Valeriano.


    Primera Lectura

    Lectura del libro de los Números (24,2-7.15-17a):

    EN aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos:
    «Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
    oráculo del hombre de ojos perfectos;
    oráculo del que escucha palabras de Dios,
    que contempla visiones del Poderoso,
    que cae y se le abren los ojos:
    ¡Qué bellas tus tiendas, oh Jacob,
    y tus moradas, Israel!
    Como vegas dilatadas,
    como jardines junto al río,
    como áloes que plantó el Señor
    o cedros junto a la corriente;
    el agua fluye de sus cubos,
    y con el agua se multiplica su simiente.
    Su rey es más alto que Agag,
    y descuella su reinado».
    Y entonó sus versos:
    «Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
    oráculo del hombre de ojos perfectos;
    oráculo del que escucha palabras de Dios
    y conoce los planes del Altísimo,
    que contempla visiones del Poderoso,
    que cae en éxtasis, y se le abren los ojos:
    Lo veo, pero no es ahora,
    lo contemplo, pero no será pronto:
    Avanza una estrella de Jacob,
    y surge un cetro de Israel».

    Palabra de Dios


    Salmo

    Señor, instrúyeme en tus sendas


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,23-27):

    EN aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
    «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».
    Jesús les replicó:
    «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».
    Ellos se pusieron a deliberar:
    «Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».
    Y respondieron a Jesús:
    «No sabemos».
    Él, por su parte, les dijo:
    «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

    Palabra del Señor


    San Urbicio. Nace en Burdeos (Francia) en el siglo VIII, en tiempos en que la invasión musulmana de la península traspasa los Pirineos y llega hasta Poitiers. El joven Urbicio y su madre son apresados en una de estas correrías militares. La madre muere en el cautiverio mientras Urbicio es convertido en esclavo. Sirve a sus amos con honradez y humildad, esperando la pronta libertad, pidiendo la intercesión de los niños santos de Alcalá, los santos Justo y Pastor. Su libertad, cuando llega, la atribuye a la intercesión de estos santos de los que se siente deudor. Programa y realiza un viaje de agradecimiento a Alcalá y, viendo allí los peligros de profanación a que están expuestas las reliquias, las roba y lleva consigo a Burdeos. La última fase de su vida la pasa en Huesca, retirado en oración, pobreza y penitencia. Se le considera un santo franco español. Muere en el año 802.

    Santa Cristiana.

    Santa María Crucificada de la Rosa virgen, que gastó sus riquezas y se entregó ella misma por la salud de las almas y de los cuerpos del prójimo, y fundó el Instituto de las Esclavas de la Caridad. Su cuerpo está incorrupto.(s. XIX).

    San Maximino abad presbítero, considerado como primer abad de Micy. (s. VI).

    San Valeriano obispo en África Proconsular (Norte de África), que, siendo más que octogenario, en la persecución vandálica fue conminado por el rey arriano Genserico a que entregara los utensilios de la Iglesia y, al rehusar constantemente hacerlo, fue expulsado de la ciudad con orden de que nadie le dejara vivir ni en su casa ni en el campo, y durante mucho tiempo estuvo a la intemperie, en la vía pública, acabando así su vida bienaventurada como confesor de la verdad ortodoxa. (s. V).