Santoral del 16 de octubre. Margarita, Gerardo, Eduvigis, Anastasio, Beltrán, Bonita, Elifio, Galo, Gauderico, Longinos, Lulo, Mumolno, Rodolfo y Vidal.

    16 de octubre. Mes del Santo Rosario. Viernes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario.

    ​El santoral de hoy viene bien nutrido de santos, felicitamos a quien se llame: Margarita, Gerardo, Eduvigis, Anastasio, Beltrán, Bonita, Elifio, Galo, Gauderico, Longinos, Lulo, Mumolno, Rodolfo y Vidal.


    Salmo

    Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7):

    En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
    «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.»

    Palabra del Señor


    Santa Margarita María de Alacoque, sobre ella contaremos algo más al final.

    San Gerardo Mayela.

    Santa Eduvigis, duquesa que se hizo religiosa al fallecer su marido. Se retiró a un monasterio cisterciense que ella misma había fundado y del que era abadesa su hija Gertrudis.

    San Anastasio de Pamiers monje.

    San Beltrán de Comminges obispo.

    Santa Bonita de Brioude virgen, no me digáis que no es un nombre original… y bonito.

    San Elifio de Toul mártir.

    San Galo de Arbona presbítero y monje, fue recibido en el monasterio por san Columbano y murió casi centenario. Felicidades a los Galos de Socuéllamos.

    San Gauderico de Mirepoix, agricultor con una gran devoción a la Virgen María.

    San Longinos, fue el soldado que clavó la lanza en el costado del Señor crucificado y que, en ese momento, se convirtió. Felicidades a los Longinos.

    San Lulo de Hersfeld obispo, colaborador de san Bonifacio.

    San Mumolno de Noyon obispo y monje, ayudó a san Audomaro en la evangelización hasta suceder a san Eligio como obispo.

    San Rodolfo de Gubbio. Fue el guía de los ermitaños de Fonte Avellana.

    San Vidal de Retz eremita.

    Para que conozcamos un poco mejor a santa Margarita María de Alacoque decir que es conocida por haber recibido las famosas apariciones del Sagrado Corazón de Jesús.
    Después de fallecer su padre, en diciembre de 1655, fue internada en el pensionado de las religiosas clarisas. Desde entonces empezó a vivir una vida de sufrimiento que supo encauzar hacia Dios: “Sufriendo entiendo mejor a Aquél que ha sufrido por nosotros”, decía.

    Tuvo una enfermedad que la inmovilizó durante cuatro años en los que estuvo en cama y de la que se curó milagrosamente por intercesión de la Virgen María: “La Santísima Virgen tuvo siempre grandísimo cuidado de mí; yo recurría a Ella en todas mis necesidades y me salvaba de grandísimos peligros…”

    Después de muchas dificultades para convencer a sus parientes ingresó en la Orden de las Visitandinas.
    Cuando sor Margarita María tenía 25 años, estando en adoración ante el Santísimo Sacramento, tuvo la primera de sus visiones de Jesucristo, que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes.
    Las visiones le causaron al principio incomprensiones y juicios negativos de su entorno, hasta que fue puesta bajo la dirección espiritual del jesuita san Claudio de la Colombière. En el último periodo de su vida, elegida maestra de novicias, tuvo el consuelo de ver difundida la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y los mismos opositores de un tiempo atrás se convirtieron en fervorosos propagandistas. Murió a los 43 años de edad.