Santoral del 16 de septiembre. Cipriano, Cornelio, Juan, Abundio, Edita, Eufemia, Ludmila, Martín, Niniano, Prisco y Vital.

    16 de septiembre. Mes dedicado a la Biblia. Martes de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Cipriano, Cornelio, Juan, Abundio, Edita, Eufemia, Ludmila, Martín, Niniano, Prisco y Vital.


    Salmo

    Danos, Señor, tu bondad y tu justicia


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,11-17):

    En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.
    Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.»
    Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: «Joven, yo te lo mando: levántate.»
    Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
    Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
    La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

    Palabra del Señor


    Santos Cornelio papa y Cipriano obispo, mártires, acerca de los cuales el catorce de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. Juntos son celebrados en esta memoria por el orbe cristiano, porque ambos testimoniaron, en días de persecución, su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo (s. III).

    San Juan Macías, religioso dominico, que, dedicado por mucho tiempo a oficios humildes, atendió con diligencia a pobres y enfermos y rezó asiduamente el Rosario por las almas de los difuntos. (s. XVII).

    San Abundio y compañeros, mártires. (s. IV).

    Santa Edita, virgen, hija del rey de los anglos, que desde su más temprana edad se consagró a Dios en un monasterio, ignorando más que abandonando el mundo (s. X).

    Santa Eufemia de Calcedonia, mártir; que, según tradición, después de sufrir varias torturas bajo el emperador Diocleciano y el procónsul Prisco, al final de su combate alcanzó la corona de la gloria (s. IV).

    Santa Ludmila de Bohemia, mártir, duquesa de Bohemia, que como responsable de la educación de su nieto san Wenceslao, procuró infundir en su ánimo el amor de Cristo, hasta morir estrangulada por la conjuración de su nuera Drahomira y otros nobles paganos. (s. X).

    San Martín el Sacerdote que, siendo abad cisterciense, fue ordenado obispo de Sigüenza y se esforzó por reformar el clero, retirándose, finalmente, a su propio monasterio. (s. XIII).