Santoral del 17 de marzo. José, Patricio, Agrícola, Gertrudis, Juan y Pablo.

    17 de marzo. Martes de la IV Semana de Cuaresma

    Felicidades a los bautizados como: José, Patricio, Agrícola, Gertrudis, Juan y Pablo.


    Salmo

    El Señor de los ejércitos está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de Jacob

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Juan (5,1-16):

    SE celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
    Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
    Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
    Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
    «¿Quieres quedar sano?».
    El enfermo le contestó:
    «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
    Jesús le dice:
    «Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
    Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
    Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
    «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
    Él les contestó:
    «El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
    Ellos le preguntaron:
    «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
    Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
    Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
    «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
    Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
    Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

    Palabra del Señor


    San José de Arimatea.
    Miembro de la élite judía, era discípulo de Cristo a escondidas, fue de los que lo defendió en el Sanedrín. José pide permiso a Pilatos para sepultar a Jesús, y una vez concedido, con la ayuda de Nicodemo desenclava el cuerpo de la cruz y lo lleva a un nuevo sepulcro excavado en la roca (por eso la tradición cristiana le hace patrón de embalsamadores y sepultureros).
    ¿Quién fue este piadoso personaje? «Persona buena y honrada», le describe san Lucas, «que aguardaba el reino de Dios», o sea «que era también discípulo de Jesús» (Mateo), «pero clandestino, por miedo a las autoridades judías» (Juan). Un discípulo vergonzante que ahora, «armándose de valor», precisa Marcos, reclama el cuerpo del Maestro.

    Jesús acababa de morir ignominiosamente, Pedro ha renegado de Él por tres veces en público, los apóstoles, acobardados y vencidos por el desaliento, se esconden o se dispersan, y en la prueba el único que da la cara, el único que se arma de valor, es un discípulo secreto que hasta ahora no se atrevía a declarar su condición.

    José de Arimatea inspira un gran respeto, y la leyenda (que le hace recoger en el Gólgota, con el santo Grial, la sangre de Cristo) subraya esa dignidad del que sale de la sombra en el peor momento con una valentía que no tuvieron los más fieles. Él, quizá mal visto por los apóstoles, que podían reprocharle que no se comprometiera, tiene el incontenible arrojo de los tímidos, la impensada serenidad de los nerviosos, la brusca decisión de los titubeantes, y por eso se le venera, por haber hecho valientemente misericordia con el Señor. (s. I)

    San Patricio, patrono de Irlanda, obispo, siendo joven, fue llevado cautivo desde Gran Bretaña a Irlanda, y después, recuperada la libertad, quiso ser contado entre los clérigos y regresar a la misma isla, donde, hecho obispo, anunció con vehemencia el Evangelio y organizó con firmeza la Iglesia, hasta que en la ciudad de Down se durmió en el Señor.
    Una tradición irlandesa le atribuye la hazaña de haber librado la isla de serpientes. Actualmente, Irlanda es la única región de las Islas Británicas que no posee ofidios silvestres, es muy popular la imagen que utilizó para que todos entendieran el misterio trinitario, utilizó un trébol como muestra, explicando que la Santísima Trinidad, al igual que el trébol, era una misma unidad pero con tres personas diferentes (un mismo tallo con tres hojas). (s. V)

    San Agrícola obispo de Chalons, que durante casi diez lustros rigió esta Iglesia y la robusteció con varios concilios. (s. VI)

    Santa Gertrudis de Nivelles abadesa, la cual, nacida de muy preclara estirpe, recibió de San Amadeo el sagrado velo de las vírgenes, presidió sabiamente el monasterio construido por su madre y, asidua en la lectura de las Escrituras, consumió su vida con la austeridad de vigilias y ayunos. (s. VII)

    San Juan Sarkander presbítero y mártir en Olomuc, Moravia, que, siendo párroco de Holesov, por negarse revelar el secreto de confesión fue sometido al suplicio de la rueda y, arrojado a la cárcel cuando aún respiraba, falleció apenas un mes más tarde. (s. XVII)

    San Pablo de Chipre mártir y monje, que fue quemado vivo por defender el culto de las santas imágenes (s. VIII)