Santoral del 17 de septiembre. Adriana, Ariana o Ariadna, Hildegarda o Hilda, Roberto Belarmino, Columba, Francisco María, Lamberto, Manuel, Pedro, Reinaldo, Rodingo y Sátiro.

    17 de septiembre. Mes dedicado a la Biblia y al arcángel san Miguel. Jueves de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Adriana, Ariana o Ariadna, Hildegarda o Hilda, Roberto Belarmino, Columba, Francisco María, Lamberto, Manuel, Pedro, Reinaldo, Rodingo y Sátiro.


    Salmo

    Dad gracias al Señor porque es bueno


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36-50):

    En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
    Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»
    Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»
    Él respondió: «Dímelo, maestro.»
    Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»
    Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»
    Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»
    Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»
    Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»
    Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
    Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

    Palabra del Señor


    Santa Adriana de Frisia
    Adriana, Ariana o Ariadna. Esclava del rey de Frigia que se convirtió al cristianismo, siendo ejecutada por dar testimonio de su fe. (s. I).

    Santa Hildegarda de Bingen
    En el monasterio de monte San Ruperto (hoy Rupertsberg), cerca de Bingen, en Hesse, santa Hildegardis (Hildegard, Hildegarda o Hilda), virgen, que expuso y describió piadosamente en libros sus conocimientos experimentales, tanto sobre ciencias naturales, médicas y musicales, como de contemplación mística. (s. XII).

    San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia, miembro de la Compañía de Jesús, que intervino de modo preclaro, con modos sutiles y peculiares, en las disputas teológicas de su tiempo. Fue cardenal, y durante algún tiempo también obispo entregado al ministerio pastoral de la diócesis de Capua, en Italia, desempeñando finalmente en la Curia romana múltiples actividades en defensa doctrinal de la fe. (s. XVII).

    Santa Columba de Córdoba, virgen y mártir, que en la persecución desencadenada por los árabes confesó espontáneamente su fe ante el juez y demás magistrados, por lo que fue degollada frente a las puertas del palacio. (s. IX).

    San Francisco María de Camporosso, religioso de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, que fue eximio por su caridad para con los pobres y por su entrega al bien y salvación de sus vecinos enfermos, haciéndose ofrenda como víctima de la peste arrasadora. (s. XIX).

    San Lamberto de Lieja, obispo de Maastricht y mártir, que, desterrado, se retiró al monasterio de Stavelot y tiempo después, restituido a la sede, mientras desempeñaba brillantemente la función pastoral, siendo inocente fue asesinado por los enemigos de la Iglesia (s. VIII).

    San Manuel Nguyen Van Trieu, presbítero y mártir en Vietnam, bajo el régimen del emperador Canh Thinh. (s. XVIII).San Pedro Arbués, presbítero y mártir, canónigo regular de la Orden de San Agustín, que dedicado en dicho reino a combatir supersticiones y herejías, fue asesinado ante el altar de la iglesia catedral a manos de algunos afectados por su oficio de inquisidor. (s. XV).

    San Reinaldo de Mélinais, que abrazó la vida eremítica en las montañas de Craón, para mejor vivir los preceptos del Señor (s. XII).

    San Rodingo de Argona, abad, fundador y piadoso prepósito del monasterio de Beaulieu, cercano a Lyon (s. VIII).

    San Sátiro de Milán, cuyos insignes méritos relata su hermano san Ambrosio de Milán. Cuando aún no estaba iniciado en los misterios cristianos, sufrió un naufragio sin temor a la muerte, pero, salvado de las aguas, entró en la Iglesia de Dios para no morir con las manos vacías. Unido en íntima y mutua fraternidad a su hermano Ambrosio, fue enterrado por el obispo de Milán junto al mártir san Víctor de Milán. (s. IV).