2 de julio. Mes de la Preciosa Sangre de Cristo. Miércoles de la XIII Semana del Tiempo Ordinario
Felicidades a los que se llaman Otón, Aristón, Bernardino, Crescenciano, Eutiquiano, Felicísimo, Félix, Liberato, Bonifacio, Servo, Rústico, Rogato, Septimio, Máximo, Lídano, Marcia, Martiniano, Monegunda, Proceso, Sinforosa, Suituno, Urbano y Vidal.
Salmo
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando.
Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo: «Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.
Palabra del Señor
San Otón de Bamberg obispo, que evangelizó a los pomeranios (s. XII).
Santos mártires Aristón, Crescenciano, Eutiquiano, Urbano, Vidal, Justo, Felicísimo, Félix, Marcia y Sinforosa, Campania (Italia),(s. III)
San Bernardino Realino , presbítero de la Compañía de Jesús, ilustre por su caridad y su benignidad, que, despreciando los honores del mundo, se entregó al cuidado pastoral de los presos y de los enfermos, y al ministerio de la palabra y del sacramento de la penitencia. (s. XVII).
Santos mártires Liberato, abad, Bonifacio, diácono, Servo y Rústico, subdiáconos, Rogato y Septimio, monjes, y el niño Máximo, quienes en Cartago, durante la persecución desencadenada por los vándalos bajo el rey arriano Hunnerico, por confesar la verdadera fe católica y un solo bautismo, fueron sometidos a crueles tormentos, clavados a los maderos con los que iban a ser quemados y golpeados con remos hasta que sus cabezas quedaron deshechas, triunfando ellos brillantemente, por lo que merecieron ser coronados por el Señor. (s. V).
San Lídano de Sezze, abad, fundador del monasterio de este lugar, que con sus monjes saneó las tierras circundantes, liberando de esa forma a sus habitantes de la fiebre palúdica. (s. XII).
Santa Monegunda de Tours, consagrada a Dios, que, dejando patria y parientes, se entregó únicamente a la oración (s. VI).
Santos Proceso y Martiniano mártires.
San Suituno de Winchester obispo, célebre por su austeridad y por su amor a los pobres. Construyó muchas iglesias, que visitaba siempre caminando. (s. IX).




























