20 de diciembre. Feria de Adviento.
Hoy el santoral viene repleto de nombres sonoros y curiosos. Felicitaremos a los bautizados con el nombre de: Domingo, Amón, Báyulo, Ceferino, Eugenio, Filogonio, Ildaura, Ingenes, Julio, Liberado, Macario, Teófilo, Tolomeo (en femenino suena regular), Ursicinio, y Zenón.
Primera Lectura
Lectura del libro de Isaías (7,10-14):
EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Ajaz:
«No lo pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Isaías:
«Escucha, casa de David: ¿no basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel».
Palabra de Dios
Salmo
Va a entrar el Señor; Él es el Rey de la gloria
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor.
Santo Domingo de Silos abad. Abogado de los privados de libertad.
Siendo ermitaño, restauró el monasterio de Silos que antes de su llegada estaba bastante relajado en cuanto a las costumbres, allí Domingo introdujo la disciplina y favoreció día y noche la alabanza divina. Es muy famoso un poema al ciprés de Silos que compuso Gerardo Diego. (s. XI).
San Amón.
San Báyulo.
San Ceferino papa, está sepultado en Roma, junto al cementerio de Calixto, en la vía Apia, Ceferino gobernó la Iglesia durante dieciocho años y mandó a su diácono san Calixto construir para la Iglesia Romana el citado cementerio donde reposan sus restos. (s. III).
San Eugenio sacerdote y mártir.
San Filogonio obispo, en Antioquía, Siria. Por voluntad de Dios, siendo abogado fue llamado a regir esta Iglesia, y junto con el obispo san Alejandro y compañeros fue el primero en luchar contra Arrio por la fe católica, descansando en el Señor lleno de méritos. San Juan Crisóstomo le celebra con gran encomio.(s. IV).
Santa Ilduara monja y viuda.
Santa Ingenes mártir.
San Julio mártir.
San Liberado (Liberal o Liberato) mártir. Sus restos yacen en Roma, en la vía Salaria Antigua, en el cementerio junto a las Siete Palomas, el cual, según se dice, ejerció el oficio de cónsul.
San Macario sacerdote y mártir.
San Teófilo soldado y mártir.
San Tolomeo mártir.
San Ursicino eremita, discípulo de san Columbano, que primero llevó vida eremita en la soledad y, después de ser descubierto, indujo a muchos a abrazar este género de vida (s. VII).
San Zenón soldado y mártir.




