Santoral del 21 de enero. Fructuoso, Inés, Epifanio, Juan, Meinrado, Patroclo, Publio y Zacarías.

    21 de enero. Miércoles de la segunda semana del Tiempo Ordinario.

    Celebramos la onomástica de Fructuoso, Inés, Epifanio, Juan, Meinrado, Patroclo, Publio y Zacarías. Felicidades a todos ellos.


    Salmo

    Bendito el Señor, mi Roca


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,1-6):

    En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.
    Jesús le dijo al que tenía la parálisis: «Levántate y ponte ahí en medio.»
    Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»
    Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
    Lo extendió y quedó restablecido.
    En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

    Palabra del Señor


    San Fructuoso obispo de Tarragona y compañeros mártires. Fructuoso era obispo, Augurio y Eulogio, sus diáconos, los cuales, en tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno, después de haber confesado su fe en presencia del procurador Emiliano, fueron llevados al anfiteatro y allí, en presencia de los fieles y con voz clara, el obispo oró por la paz de la Iglesia, consumando su martirio en medio del fuego, puestos de rodillas y en oración. (s. III)

    Santa Inés virgen y mártir, que siendo aún adolescente, ofreció en Roma el supremo testimonio de la fe, consagrando con el martirio el título de la castidad. Obtuvo victoria sobre su edad y sobre el tirano, suscitó una gran admiración ante el pueblo y adquirió una mayor gloria ante el Señor. Patrona de los adolescentes. (s. IV)

    San Epifanio obispo, que en tiempo de las invasiones bárbaras trabajó esforzadamente a favor de la reconciliación de los pueblos, en la redención de los cautivos y en la reconstrucción de la ciudad arruinada.(s. V)

    San Juan Yi Yun-il mártir, que, siendo padre de familia, campesino y catequista, hubo de soportar azotes y luxación de todos sus miembros, manteniéndose constante en la fe cristiana, con lo que alcanzó con buen ánimo el martirio al ser degollado. Fue la última víctima de la gran persecución en Corea. (s. XIX)

    San Meinrado presbítero, que llevó primero vida cenobítica y después eremítica en los alrededores de Zurich, siendo asesinado por unos ladrones (s. IX)

    San Patroclo mártir (s. III)

    San Publio obispo de Atenas y mártir. (s. III)

    San Zacarías, el Angélico monje maestro de la vida cenobítica (s. X)