21 de febrero. Sábado después de Ceniza.
Felicidades a los bautizados como: Pedro, Eustacio, Germán y Roberto, en honor a los santos de los que hablaré a continuación.
Salmo
Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32):
EN aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».
Palabra del Señor
San Pedro Damián cardenal obispo de Ostia y doctor de la Iglesia. Habiendo entrado en el eremo de Fonte Avellana, promovió denodadamente la vida religiosa y en los tiempos difíciles de la reforma de la Iglesia trabajó para que los monjes se dedicasen a la santidad de la contemplación, los clérigos a la integridad de vida y para que el pueblo mantuviese la comunión con la Sede Apostólica. Falleció el día 22 de febrero en Favencia, de la Romagna. (s. XI)
San Eustacio obispo de Antioquía, el cual, célebre por su doctrina, fue desterrado a Trajanópolis, en Tracia, en tiempo del emperador arriano Constancio, a causa de su fe católica, y allí descansó en el Señor (s. IV)
San Germán abad, que al tratar de defender con pacíficas palabras a los vecinos del monasterio de Granfeld (Suiza) del asalto de un grupo de salteadores, fue desnudado y atravesado con lanzas, junto con el monje Randoaldo (s. VII)
San Roberto Southwell presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que durante varios años ejerció su ministerio en la ciudad y sus alrededores y compuso escritos espirituales. Detenido por ser sacerdote durante la persecución en Inglaterra contra los católicos, por orden de la misma reina fue duramente torturado, terminando su martirio al ser colgado en Tyburn. (Aunque según la historiografía actual parece ser que la única que torturaba era la Inquisición Española, poco se habla de los innumerables mártires muertos por ser católicos en Inglaterra) (s. XVI)




