Santoral del 22 de agosto. Reina, Fabricio o Fabriciano, Felipe Benizio, Filiberto, Juan, Sinforiano y Timoteo.

    22 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario. Santa María Reina, hoy ha pedido el Papa que hagamos oración y ayuno por la paz en el mundo.

    Felicidades a los que se llaman Reina, Fabricio o Fabriciano, Felipe Benizio, Filiberto, Juan, Sinforiano y Timoteo.


    Salmo

    Alaba, alma mía, al Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

    En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
    Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

    Palabra del Señor


    Santa María Reina. La realeza de María está íntimamente ligada a su Asunción al Cielo. La Virgen Santísima es Reina, sobre todo, por ser la Madre de Jesucristo, Rey y Señor del Universo. Desde su plena y definitiva glorificación ejerce, junto a su Hijo, el cuidado amoroso sobre todo lo creado.

    San Fabriciano y san Filiberto de Toledo mártires, son venerados en la diócesis de Toledo siguiendo la tradición acogida en el apéndice al Breviario del Misal de rito mozárabe.

    San Felipe Benizio, presbítero de Florencia, varón de gran humildad y propagador de la Orden de los Siervos de María, que consideraba a Cristo crucificado su único libro. (s. XIII).

    San Juan Kemble, presbítero y mártir en Inglaterra, que en tiempo de persecución ejerció el ministerio pastoral durante más de cincuenta años y, ya octogenario, fue ahorcado por ser sacerdote, consumando el martirio. (s. XVII).

    San Juan Wall, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que, tras haber ejercido clandestinamente su ministerio pastoral durante mas de veinte años, en tiempo del rey Carlos II de Inglaterra, por el hecho de ser sacerdote, fue ahorcado y después descuartizado. (s. XVII)

    San Sinforiano, mártir, que, mientras era llevado al suplicio, su madre, desde la muralla de la ciudad, le exhortaba con estas palabras: «Hijo, hijo, Sinforiano, pon tu pensamiento en Dios vivo. Hoy no se te quita la vida, sino que se te cambia por una mejor» (s. III/IV).