Santoral del 22 de enero. Vicente, Anastasio, Barnardo, Domingo, Gaudencio, Mateo, Valerio y Francisco.

    22 de enero. Jueves de la II Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades los bautizados con el nombre de: Vicente, Anastasio, Barnardo, Domingo, Gaudencio, Mateo, Valerio y Francisco.


    Salmo

    En Dios confío y no temo


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,7-12):

    En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
    Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios.»
    Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

    Palabra del Señor


    San Vicente diácono de Zaragoza y mártir, que durante la persecución bajo el emperador Diocleciano hubo de sufrir cárcel, hambre, potro, láminas candentes, hasta que, en Valencia, en la Hispania Cartaginense (hoy España), voló al cielo a recoger el premio del martirio. (s. IV)

    San Anastasio, monje y mártir. En Sergiopolis, ciudad de Persia (hoy Irán), Anastasio después de muchos tormentos que sufrió en la ciudad de Cesarea de Palestina, fue estrangulado y degollado junto a un río por orden del rey de los persas, Cosroes, después de haber presenciado la muerte de setenta compañeros. (s. VII)

    San Barnardo obispo de Vienne, que, dejando el servicio del emperador Carlomagno, abrazó la milicia de Cristo, repartió entre los pobres los bienes recibidos de su padre, construyó dos cenobios, el de Ambronay y el de Romans, en donde terminó sus días. (s. IX)

    Santo Domingo, abad que fundo algunos monasterios en diversas partes de Italia y, con su anhelo de reforma, condujo a otros a una vida regular. (s. XI)

    San Gaudencio obispo de Novara a quien se considera el primer obispo de esta sede (s. V)

    San Mateo Alonso de Leciniana y san Francisco Gil de Frederic religiosos y mártires. Recién ordenados presbíteros marchó a Manila. Después de dos años en Manila llegaron a las misiones dominicas de Vietnam. Estudió el idioma del país en Trung-ling. Trabajaron en medio de la persecución, fueron arrestados, Mateo aunque intentó huir, tras consumir las formas consagradas, fue detenido en una cueva, después de que le dieran un lanzazo en un costado. Fue conducido a Nam-dinh y tras 14 meses de cárcel y tormentos murió decapitado en Hanoi junto con Francisco Gil de Féderich y Sans, después de que le fuera conmutada la pena de muerte por la cadena perpetua, no se consideró digno de no compartir la misma suerte que Francisco Gil.
    Al ser sometido a juicio se le quiso obligar a pisar la cruz. "He venido para enseñar a los hombres a amar y adorar a Dios representado en la cruz, ¿cómo, pues, voy a cometer el crimen de pisarla?". Condenado a muerte en Hanoi, exhaló su último suspiro amarrado a una estaca.(s. XVIII)

    San Valerio, obispo de Zaragoza, en la Hispania Tarraconense (hoy España), que tomó parte en el primer Concilio de Illiberis y, conducido a Valencia junto con san Vicente, murió en el destierro (s. IV)

    San Vicente Pallotti presbítero, fundador de la Sociedad del Apostolado Católico, que con sus escritos y actividades fomentó la vocación de todos los bautizados en Cristo para trabajar a favor de la Iglesia.(s. XIX)