22 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Lunes de la XII Semana del Tiempo Ordinario
Felicidades a los que se llaman Tomás, Albano, Consorcia, Eusebio, Flavio, Juan, Nicetas y Paulino.
Salmo
Que tu mano salvadora, Señor, nos responda
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,1-5):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No juzguéis y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Déjame que te saque la mota del ojo», teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.»
Palabra del Señor
Santo Tomás Moro, mártir, que, por no aceptar el matrimonio del rey Enrique VIII y mantenerse fiel al primado del Romano Pontífice, fue encarcelado en la Torre de Londres. Padre de familia, de vida integérrima, presidente del consejo real, por mantenerse fiel a la Iglesia Católica murió el día 6 de julio, uniéndose así al martirio del obispo San Juan Fisher. Destacó por su ingenio y buen humor durante su vida. (s. XVI).
Comparto con vosotros una oración de Santo Tomás Moro:
ORACIÓN DEL BUEN HUMOR
Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo,
con el humor necesario para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar lo que es bueno
y puro, para que no se asuste ante el pecado,
sino que encuentre el modo de poner
las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos
y no permitas que sufra excesivamente
por ese ser tan dominante que se llama: YO.
Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría
y pueda comunicársela a los demás.
Amén.
San Albano de Verulamio, mártir, el cual, según narra la tradición, aún no bautizado recibió en su casa a un clérigo, que le instruyó en la fe cristiana. Cubriéndose con sus vestidos, se entregó a las autoridades y fue degollado después de ser azotado y torturado (s. III).
Santa Consorcia vírgen.
San Eusebio obispo de Samosata, que en tiempos del emperador arriano Constancio visitaba de incógnito, con indumentaria militar, las iglesias de Dios, para confirmarlas en la fe católica. Fue exiliado a Tracia por el emperador Valente, pero, recuperada la paz de la Iglesia, volvió a recorrer las comunidades, hasta que una mujer arriana le arrojó una teja que le hirió en la cabeza, alcanzando así el martirio. (s. IV).
San Flavio Clemente, mártir, a quien el emperador Domiciano, con el que había ejercido el consulado, condenó por negarse a adorar a los dioses paganos, muriendo por su fe en Cristo. (s. I).
San Juan Fisher, obispo y mártir, que, por no aceptar el matrimonio del rey Enrique VIII y mantenerse fiel al primado del Romano Pontífice, fue encarcelados en la Torre de Londres. Obispo de Rochester, varón conocido por su erudición y por la dignidad de vida, fue degollado este día ante la cárcel, por mandato del rey. (s. XVI).
San Nicetas obispo de Remesiana, en la Dacia, al que alaba san Paulino de Nola en uno de sus poemas por haber convertido en ovejas a los bárbaros al enseñarles el Evangelio, por convencerles de vivir unidos en paz y por haber obtenido que gente inculta y ladrones aprendiesen a cantar a Cristo con un corazón romano (s. V).
San Paulino obispo de Nola, el cual, recibido el bautismo en Burdeos, renunció a la dignidad consular y, de noble y rico, por Cristo se hizo pobre y humilde. Habiéndose trasladado a Nola, junto al sepulcro de san Félix, presbítero, para seguir su ejemplo abrazó una forma de vida ascética con su mujer y sus compañeros. Ordenado obispo, se distinguió por su erudición y santidad, acogiendo a los peregrinos y ayudando a los desvalidos. (s. V).




























