24 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Jueves de la XVI semana del tiempo ordinario.
Felicidades a los que se llaman Cristina, Balduino, Charbel, Kinga o Cunegunda, Deciano, Víctor, Estercacio, Antinógenes, Eufrasia, Fantino, José, Juan, Meneo, Capitón, Nicetas, Aquilesia, Sarbelio y Sigolena.
Salmo
¡A ti gloría y alabanza por los siglos!
Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó:
«A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías:
“Oiréis con los oídos sin entender;
miraréis con los ojos sin ver;
porque está embotado el corazón de este pueblo,
son duros de oído, han cerrado los ojos;
para no ver con los ojos, ni oír con los oídos,
ni entender con el corazón,
ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».
Palabra del Señor.
Santa Cristina de Bolsena. Joven, posiblemente romana, martirizada cerca del lago de Bolsena en la región Toscana de Italia. Sus hazañas legendarias se han confundido con las de Santa Cristina de Tiro, cuya existencia no es segura. La iconografía la representa en variadas formas: Con flechas, sosteniendo una piedra de molino, con serpientes. Desde 1969 el culto se limita a los calendarios locales.
San Balduíno de Rieti, abad, discípulo de san Bernardo en el monasterio de Claraval, que fue enviado por el mismo san Bernardo a esta ciudad para fundar y regir el monasterio de San Mateo sub Lacu. (s. XII).
San Charbel o Sarbelio Makhluf , presbítero de la Orden de los Maronitas Libaneses, que, por amor a la soledad y para alcanzar la más alta perfección, dejó el cenobio de Annaya, en el Líbano, y se retiró al desierto, en el que sirvió a Dios día y noche, viviendo con gran austeridad, ayunando y orando.(s. XIX)
Santa Kinga o Cunegunda, hija del rey de Hungría y casada con el príncipe Boleslao, la cual, de acuerdo con su esposo, conservó su virginidad y, muerto éste, profesó la vida religiosa bajo la Regla de Santa Clara, en el monasterio fundado por ella misma. (s. XIII).
San Declano de Ardmore, a quien esta Iglesia celebra con gran devoción como su primer obispo (s. V).
San Víctor, Estercacio y Antinógenes, mártires. Los tres, naturales de Mérida, Badajoz, y convertidos a la fe por el obispo de dicha ciudad. Víctor era militar y se le encargó de custodiar a unos cristianos que, condenados al suplicio, dejóles él huir y se presentó al prefecto confesándose él cristiano y pronto a morir en su lugar. En efecto, el magistrado le mandó decapitar. (s. IV).
Santa Eufrasia de Tebaida, virgen, que, siendo de familia senatorial, optó por hacer vida eremítica en el desierto, en humildad, pobreza y obediencia (s. V).
San Fantino el Viejo de Tauriano, de sobrenombre “Taumaturgo” (s. IV).
San José Fernández mártir, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, decapitado a causa de su fe en Cristo, siendo emperador Minh Mang en Cochinchina. (s. XIX).
San Juan Boste, presbítero, que, siendo reina la misma Isabel I, por ser sacerdote sufrió el martirio y ante el juez no cesó de dar ánimos a sus compañeros. (s. XVI).
Santos Meneo y Capitón, mártires, Licia, (s. III).
Santos Nicetas y Aquilesia, mártires, Licia (Asia Menor), (s. III).
Santa Sigolena de Albi (Aquitania), religiosa (s. VI).




