Santoral del 25 de junio. Máximo, Adalberto, Eurosia u Orosia, Francisco, Domingo, Galicano, Guillermo, Moloc o Luano, Próspero, Salomón, Sosíprato, Tigris y Domingo Henares.

    25 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Jueves de la XII Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Máximo, Adalberto, Eurosia u Orosia, Francisco, Domingo, Galicano, Guillermo, Moloc o Luano, Próspero, Salomón, Sosíprato, Tigris y Domingo Henares.


    Salmo

    Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21-29):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: «Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?» Yo entonces les declararé: ‘Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.» El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»
    Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

    Palabra del Señor


    San Máximo de Turín. primer obispo de esta sede, que llamó al pueblo pagano a la fe de Cristo con su paterna palabra, y con sólida doctrina lo condujo al premio de la salvación eterna (s. V).

    San Adalberto, diácono y abad en Egmon, de Frisia,que ayudó a san Willibrordo con evangélica fidelidad (s. VIII in.).

    Santa Eurosia u Orosia virgen y mártir a manos de los musulmanes en Jaca (s. VIII)

    San Francisco Do Minh Chieu catequista y santo Domingo Henares obispo de la Orden de Predicadores mártires siendo ambos degollados por su fe en Cristo, en tiempo del emperador Minh Mang en Vietnam. (s. XIX).

    San Galicano de Alejandría mártir y cónsul en Alejandría, exaltado a la honra del triunfo, y privado del Emperador Constantino. Convirtiéronle a la fe de Jesucristo los Santos Juan y Pablo, y se retiró junto con San Hilarino a Ostia, en donde se dedicó todo a la hospitalidad y al servicio de los enfermos; lo cual divulgándose por todo el mundo, venían muchos de diversas partes al ver el que de patricio y cónsul se bajaba a lavar los pies a los pobres, a ponerles la mesa, a lavarles las manos, y a servirles con mucho cuidado en sus enfermedades; y se ejercitaba en todas las demás obras de misericordia. Desterrado de Ostia por orden de Juliano Apóstata, se fue a Alejandría, en donde forzándole el juez Rauciano a que adorase a los ídolos, lo rehusó con constancia; por lo cual lo mandó degollar, y consiguió la corona del martirio. (s. IV).

    San Guillermo de Goleto, abad, el cual, nacido en Vercelli, se hizo peregrino y pobre por amor de Cristo y, aconsejado por san Juan de Matera, fundó el monasterio de Montevergine, en el que reunió a unos monjes a los que impartió una profunda doctrina espiritual. Después fundó también otros varios monasterios masculinos y femeninos, en la Italia meridional. (s. XII)

    San Moloc (o Luano) de Escocia obispo de Roosmarkel (s. VI).

    San Próspero de Aquitania quien, instruido en filosofía y en letras, llevó con su esposa una vida íntegra y modesta. Habiendo abrazado la vida monástica en Marsella, defendió enérgicamente contra los pelagianos la doctrina de san Agustín sobre la gracia divina y el don de la perseverancia, y en Roma fue escribano del papa san León I Magno (s. V).

    San Próspero obispo de Reggio (s. V/VI).

    San Salomón de Bretaña, mártir, que mientras fue rey instituyó sedes episcopales, amplió los monasterios y conservó la justicia, pero al renunciar a su cargo fue cegado y muerto por sus enemigos en la Iglesia. (s. IX).

    San Sosíprato, discípulo de San Pablo, Berea (Asia Menor). Habiendo sido enviado por el mismo apóstol San Pablo a predicar el Evangelio a la isla de Córcega, fue después Obispo de Iconio. Vuelto después a Córcega, Cercilino, rey de la isla, mandó que fuese atormentado juntamente con siete ladrones, a los cuales había convertido estando en la cárcel; pero mientras los Santos estaban sufriendo, bajó fuego del cielo que consumió a los dos hijos y a la esposa del Rey. En vista del milagro, el Rey invocó al Dios de Sosíprato, y después fue bautizado. (s. I).

    Santa Tigris de Maurienne, virgen, que se dedicó a propagar allí el culto a san Juan, el Precursor (s. VI).