Santoral del 25 de octubre. Frutos, Bernardo, Crisanto, Crispín, Crispiniano, Daría, Engracia, Frontón, Gaudencio, Hilaro, Mauro, Miniato y Valentín.

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25 de octubre. Mes del Santo Rosario. Sábado de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario.

El santoral católico nos recuerda que hoy es el día de los que se llaman:
Frutos, Bernardo, Crisanto, Crispín, Crispiniano, Daría, Engracia, Frontón, Gaudencio, Hilaro, Mauro, Miniato y Valentín.


Salmo

Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.»»

Palabra del Señor


San Frutos de Segovia, santa Engracia y san Valentín. Nació Frutos, en el año 642, en el seno de una familia rica que tuvo otros dos hijos con los nombres de Valentín y Engracia. Debió ser una familia de profundas convicciones cristianas que supieron, con la misma vida, inculcarlas a sus hijos. Sin que se sepa la causa, murieron los dos. Ahora los tres jóvenes son herederos de unos bienes y comienzan a conocer en la práctica la dureza que supone el ser fieles a los principios. Parece ser que tanto tedio provocaron en ellos los vicios, maldades, desenfrenos, asechanzas y envidias de su entorno humano, que Frutos les propone un cambio radical de vida. Los tres, con la misma libertad y libre determinación deciden vender sus bienes y los dan a los pobres. Dejaron la ciudad del acueducto romano y quieren comenzar una vida de la soledad, oración y penitencia por los pecados de los hombres. A la orilla del río Duratón les pareció encontrar el lugar adecuado para sus propósitos. Hacen tres ermitas separadas para lograr la deseada soledad y dedicar el tiempo de su vida de modo definitivo al trato con Dios.
A partir de aquí se tiene noticias de Frutos cuando el estallido de la invasión musulmana y su rápida dominación del reino visigodo. Frutos, en su deseo de servir a Dios, intervino de alguna manera —y con vivo deseo de martirio- en procurar la conversión de algunos mahometanos que se aproximaron a su entorno; defendió a grupos de cristianos que huían de los guerreros invasores; dio ánimos, secó lágrimas y alentó los espíritus de quienes se desplazaban al norte; fue protagonista de algunos sucesos sobrenaturales y murió en la paz del Señor, con el halo de santo, el año 715.

San Bernardo Calbó obispo. En Vic, localidad de Cataluña, en España, san Bernardo Calbó, obispo, que, renunciando a su oficio de juez, fue monje cisterciense y abad de su monasterio, para ser elegido más tarde para la sede de Vic, promoviendo la verdadera doctrina. (s. XIII).

San Crisanto y su mujer santa Daría de Roma mártires a los que dedicó alabanzas el papa san Dámaso. (s. III).

San Crispín y san Crispiniano de Soissons mártires en la Galia (s. III).

San Frontón de Périgeux, considerado como el primer anunciador del Evangelio en esta ciudad. (s. III)

San Gaudencio de Brescia obispo, que, ordenado por san Ambrosio, se distinguió entre los prelados de la época por su doctrina y sus virtudes, enseñó a su pueblo de palabra y con sus escritos, y construyó una basílica a la que llamó “Concilio de los Santos” (s. V).

San Hilaro de Javols obispo (s. VI).

San Mauro de Pécs obispo, fue monje y abad del monasterio de San Martín de Pannonhalma. (s. XI).

San Miniato de Florencia mártir (s. III)

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Santoral del 25 de octubre. Frutos, Bernardo, Crisanto, Crispín, Crispiniano, Daría, Engracia, Frontón, Gaudencio, Hilaro, Mauro, Miniato y Valentín.

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25 de octubre. Mes del Santo Rosario. Sábado de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario.

El santoral católico nos recuerda que hoy es el día de los que se llaman:
Frutos, Bernardo, Crisanto, Crispín, Crispiniano, Daría, Engracia, Frontón, Gaudencio, Hilaro, Mauro, Miniato y Valentín.


Salmo

Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.»»

Palabra del Señor


San Frutos de Segovia, santa Engracia y san Valentín. Nació Frutos, en el año 642, en el seno de una familia rica que tuvo otros dos hijos con los nombres de Valentín y Engracia. Debió ser una familia de profundas convicciones cristianas que supieron, con la misma vida, inculcarlas a sus hijos. Sin que se sepa la causa, murieron los dos. Ahora los tres jóvenes son herederos de unos bienes y comienzan a conocer en la práctica la dureza que supone el ser fieles a los principios. Parece ser que tanto tedio provocaron en ellos los vicios, maldades, desenfrenos, asechanzas y envidias de su entorno humano, que Frutos les propone un cambio radical de vida. Los tres, con la misma libertad y libre determinación deciden vender sus bienes y los dan a los pobres. Dejaron la ciudad del acueducto romano y quieren comenzar una vida de la soledad, oración y penitencia por los pecados de los hombres. A la orilla del río Duratón les pareció encontrar el lugar adecuado para sus propósitos. Hacen tres ermitas separadas para lograr la deseada soledad y dedicar el tiempo de su vida de modo definitivo al trato con Dios.
A partir de aquí se tiene noticias de Frutos cuando el estallido de la invasión musulmana y su rápida dominación del reino visigodo. Frutos, en su deseo de servir a Dios, intervino de alguna manera —y con vivo deseo de martirio- en procurar la conversión de algunos mahometanos que se aproximaron a su entorno; defendió a grupos de cristianos que huían de los guerreros invasores; dio ánimos, secó lágrimas y alentó los espíritus de quienes se desplazaban al norte; fue protagonista de algunos sucesos sobrenaturales y murió en la paz del Señor, con el halo de santo, el año 715.

San Bernardo Calbó obispo. En Vic, localidad de Cataluña, en España, san Bernardo Calbó, obispo, que, renunciando a su oficio de juez, fue monje cisterciense y abad de su monasterio, para ser elegido más tarde para la sede de Vic, promoviendo la verdadera doctrina. (s. XIII).

San Crisanto y su mujer santa Daría de Roma mártires a los que dedicó alabanzas el papa san Dámaso. (s. III).

San Crispín y san Crispiniano de Soissons mártires en la Galia (s. III).

San Frontón de Périgeux, considerado como el primer anunciador del Evangelio en esta ciudad. (s. III)

San Gaudencio de Brescia obispo, que, ordenado por san Ambrosio, se distinguió entre los prelados de la época por su doctrina y sus virtudes, enseñó a su pueblo de palabra y con sus escritos, y construyó una basílica a la que llamó “Concilio de los Santos” (s. V).

San Hilaro de Javols obispo (s. VI).

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