26 de abril. Viernes de la IV semana de Pascua.
Hoy celebramos al patrón de internet que es un santo español, san Isidoro de Sevilla.
Felicitamos a quien se llame: Isidoro o Isidro, Basileo, Cleto, Esteban, Guillermo, Pascasio, Peregrino, Primitivo y Ricario.
Salmo: Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
Palabra del Señor
Hoy prestamos una atención especial a san Isidoro, uno de los grandes santos españoles.
San Isidoro de Sevilla, Arzobispo, Doctor de la Iglesia, teólogo, historiador. Reconocido como el hombre mas sabio de su época. Escribió las Etimologías un compendio de todo el saber de su época, lo que viene a ser una Enciclopedia.
Nació en Cartagena, España el año 556. Su padre llamado Severiano, nacido en Cartagena, probablemente era de una familia romana, pero estaba emparentado con los reyes visigodos.
Isidoro o Isidro de Sevilla era el menor de cuatro hermanos. Sus dos hermanos, Leandro y Fulgencio también llegaron a ser santos. Su hermana Santa Florentina, fue abadesa de varios conventos.
Su hermano Leandro que era mucho mayor que él, se encargó de su educación porque quedaron huérfanos siendo Isidoro un niño. Probablemente lo envió a un monasterio para seguir estudiando.
Su influencia fue muy grande en Europa, especialmente en España. San Isidoro fue como un puente entre la Edad Antigua que terminaba y la Edad Media que comenzaba. Entre sus discípulos está San Ildefonso de Toledo.
Probablemente ayudó a su hermano Leandro, obispo de Sevilla a gobernar la diócesis. Le sucedió en el cargo cuando murió. Su episcopado duró treinta y siete años, bajo seis reyes, completó la obra comenzada por San Leandro, que fue de convertir a los visigodos del arrianismo al catolicismo.
Su principal preocupación como obispo fue la de lograr una madurez cultural y moral del clero español. Fundó un colegio eclesiástico, prototipo de los futuros seminarios, dedicándose personalmente a la instrucción de los candidatos al sacerdocio.
Como su hermano, fue el obispo mas popular y autorizado de su tiempo.
Su amor a los pobres era inmenso. En los últimos seis meses aumentó tanto sus limosnas que los pobres llegaban de todas partes a pedir y recibir ayuda.
Cuando sintió que iba a morir, pidió perdón públicamente por todas sus faltas, perdonó a sus enemigos y suplicó al pueblo que rogara a Dios por él. Distribuyendo entre los pobres el resto de sus posesiones, volvió a su casa y murió apaciblemente el 4 de abril del año 636 a la edad de 80 años.
San Basileo obispo y mártir, en tiempo del emperador Licinio.(s. IV).
San Cleto papa, que fue el segundo que rigió la Iglesia Romana después de san Pedro. (s. I).
San Esteban de Moscú obispo de Perm, que evangelizó a los nativos zyrjani, inventó un alfabeto para aquella lengua, en la que celebraba la liturgia, destruyó ídolos, erigió iglesias y confirmó las verdades de la fe de aquellas gentes. (s. XIV).
Santos Guillermo y Peregrino de Foggia, eremitas (s. XII).
San Pascasio Radberto abad de Corbie, que expuso de modo claro y lúcido la verdad sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor en el misterio de la Eucaristía. (s. IX).
San Primitivo de Gabio mártir.
San Ricario presbítero, que, conmovido por la predicación de unos monjes escoceses, se convirtió a una vida de penitencia. (s. VII).




