Santoral del 27 de agosto. Mónica, Antusa, Cesáreo, David, Gebhardo, Guarino, Juan, Licerio, Narno, Poemeno o Pemón y Rufo.

    27 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. Jueves de la XXI Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Mónica, Antusa, Cesáreo, David, Gebhardo, Guarino, Juan, Licerio, Narno, Poemeno o Pemón y Rufo.


    Salmo

    Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (24,42-51):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

    Palabra del Señor


    Santa Mónica madre de san Agustín de Hipona, que, muy joven todavía, fue dada en matrimonio a Patricio, del que tuvo hijos, entre los cuales se cuenta a Agustín, por cuya conversión derramó abundantes lágrimas y oró mucho a Dios. Al tiempo de partir para África, ardiendo en deseos de la vida celestial, murió en la ciudad de Ostia del Tíber. (s. IV).

    Santa Antusa mártir.

    San Cesáreo de Arlés, obispo, que, después de haber llevado vida monástica en la isla de Lérins, recibió ese episcopado en contra de sus deseos. Preparó y reunió sermones apropiados para las festividades que los presbíteros debían leer con objeto de instruir al pueblo y escribió también reglas de vida, tanto para hombres como para religiosas, para dirigir la vida monástica. (s. VI).

    San David Lewis, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que, ordenado sacerdote en Roma, celebró ocultamente los sacramentos en su patria durante más de treinta años y prestó ayuda a los pobres, hasta que en el reinado de Carlos II fue ahorcado por ser sacerdote. (s. XVII).

    San Gebhardo obispo de Constancia. En el monasterio de Peterhausen, que él había fundado, en Suabia. (s. X).

    San Guarino de Sión, obispo de Sión, que, siendo monje de Molesmes en tiempos de san Roberto, fundó este cenobio, que dirigió santamente y agregó a la Orden del Císter. (s. XII).

    San Juan obispo de Pavía (s. IX).

    San Licerio de Couserans, obispo, que, oriundo de Hispania, fue discípulo de san Fausto de Riez y con sus oraciones libró a la ciudad de ser destruida por los visigodos (s. VI).

    San Narno de Bérgamo, que es considerado primer obispo de la ciudad (s. IV).

    San Poemeno o Pemón de Tebaida, abad, tenido en suma consideración entre los anacoretas y del que se refieren muchas máximas llenas de sabiduría (s. IV/V).

    San Rufo de Capua, mártir (s. III/IV).