27 de enero. Martes de la III Semana del Tiempo Ordinario.
Felicitamos los bautizados como: Ángela, Enrique, Avito, Devota, Gilduino, Juan María y Julián.
Salmo
¿Quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor en persona
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,31-35):
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.»
Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»
Palabra del Señor
Santa Ángela Mérici. Nació en 1474 en Italia y fundó la primera comunidad religiosa femenina para educar a niñas. Quedó huérfana cuando aún era muy niña, se hizo Terciaria Franciscana y fundó la Comunidad de Hermanas Ursulinas en 1535, que se extendió por muchas partes. Fue considerada una gran líder de mujeres y la canonizaron en 1807. (s. V)
San Enrique de Ossó y Cervelló. En la villa de Gilet, en la provincia de Valencia, en España, san Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero, que fundó la Sociedad de Santa Teresa, para la formación de las jóvenes, y más adelante, obligado a dejar dicha institución, pasó el resto de sus años en el convento de los Hermanos Menores. (s. XIX)
San Avito (o Avitio) mártir
Santa Devota virgen y mártir (s. IV)
San Gilduino de Dol diácono de la iglesia de Dol, en la Bretaña Menor, el cual, designado obispo siendo aún muy joven y considerándose indigno, renunció a este honor en presencia del papa san Gregorio VII y al regreso de Roma cayó enfermo al llegar a esta región, terminando así su peregrinación terrestre. (s. XI)
San Juan María el Muzeo mártir en Uganda, apellidado “Muzeo” o “Anciano” por razón de su madurez espiritual, que fue servidor del rey y, hecho cristiano, en el momento de la persecución no quiso huir sino que confesó espontáneamente su fe ante el primer ministro del rey Mwenga, por lo cual fue decapitado, siendo la última víctima de aquella persecución. (s. XIX)
San Julián de Cenomanum (hoy Le Mans) que es considerado como el primer obispo de esta ciudad (s. III)
San Julián de Sora mártir, quien, según la tradición, padeció en tiempo del emperador Antonino (s. II)




