Santoral del 27 de julio. Cucufate, Natalia, Simeón, Antusa, Celestino, Desiderato, Eclesio, Hermipo, Hermócrates, Hermolao, Juliana, Liliosa, Jorge, Aurelio, Sabigótona, Félix, Pantaleón, Semproniana y Urso.

    27 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Lunes de la XVII Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Cucufate, Natalia, Simeón, Antusa, Celestino, Desiderato, Eclesio, Hermipo, Hermócrates, Hermolao, Juliana, Liliosa, Jorge, Aurelio, Sabigótona, Félix, Pantaleón, Semproniana y Urso.


    Salmo

    Despreciaste a la Roca que te engendró


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,31-35):

    En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
    Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»
    Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»

    Palabra del Señor


    San Cucufate (san Cugat en catalán) Según una tradición antiquísima, documentada ya en el siglo IV, San Cucufato y San Félix eran misioneros (posiblemente diáconos) de la Iglesia de Cartago (Túnez) que llegaron a Barcelona a finales del siglo III para proclamar la buena nueva del evangelio. San Cucufato desarrolló su labor evangélica en Barcelona y alrededores y falleció mártir en el Castrum Octavianum (hoy Sant Cugat del Vallés) en el 304. (s. IV).

    Santa Natalia de Córdoba. Joven cordobesa mártir del Islam. (s. IX).

    San Simeón, monje, que durante muchos años vivió sobre una columna, por lo que recibió el sobrenombre de “Estilita”, y cuya vida y trato con todos fueron admirables. (s. V).

    Santa Antusa de Mantinea, monja, que, siendo emperador Constantino Coprónimo, por defender el culto de las sagradas imágenes, después de sufrir la pena de los azotes fue desterrada, pero vuelta a la patria, murió en paz (s. VIII).

    San Celestino I papa, que se preocupó de que la Iglesia se mantuviese en la verdadera fe y ampliase sus límites, instituyó el episcopado en Gran Bretaña e Irlanda y promovió la celebración del Concilio de Éfeso, en el que se condenó a Nestorio y se saludó a María como Madre de Dios. (s. V).

    San Desiderato de Besançon, que se cree fue obispo de Besançon (s. V).

    San Eclesio de Ravena, obispo, que compartió con el papa san Juan I los atroces sufrimientos causados por el rey Teodorico, sobreviviendo tan sólo él y consiguiendo que su Iglesia adquiriese nuevo esplendor (s. VI).

    Santos Hermipo, Hermócrates y Hermolao de Nicomedia, mártires. (s. IV)

    Santa Juliana y santa Semproniana de Iluro, mártires.

    Santa Liliosa de Córdoba, santos mártires Jorge, diácono y monje originario de Siria, Aurelio y Sabigótona, esposos, y Félix y Liliosa, esposos también, que en la persecución desencadenada por los sarracenos, deseando dar testimonio de su fe cristiana, no cesaron de alabar a Cristo en la cárcel, donde fueron finalmente decapitados.

    San Pantaleón (o Pantalaimón) de Nicomedia, mártir, venerado en Oriente como médico que ejercía su arte sin retribución alguna (s. IV).

    San Urso de Loches, abad, padre de muchos cenobios, célebre por su abstinencia y sus virtudes (s. V/VI).