28 de febrero. Sábado de la I Semana de Cuaresma.
Terminamos el mes, y felicitamos a los bautizados con el nombre de: Leandro, Cira, Marana (con una “r”) y Osvaldo.
Salmo
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
Palabra del Señor
San Leandro de Sevilla, hermano de san Isidoro, ambos vivieron y fueron muy influyentes en la España visigoda. Leandro era miembro de una familia hispano-romana de Cartagena, Nació alrededor del año 549. Tuvo parte en la conversión al catolicismo de san Hermenegildo y luego de su hermano Recaredo, lográndose con ello la unidad católica de la nación. Fue Arzobispo de Sevilla y presidió el Concilio III de Toledo (año 589). Su influencia fue decisiva en el desarrollo y esplendor posterior de la iglesia hispano-visigoda. Murió hacia el año 600 y su cuerpo se trasladó a la catedral hispalense. (s. VI)
Santas Cira y Marana vírgenes, que en Berea, en Siria, vivieron en un lugar estrecho y cerrado sin techo, recibiendo el alimento necesario por una ventana y guardando silencio (s. V)
San Osvaldo obispo, que fue primero canónigo y después monje, presidió las sedes de Worchester y de York, introdujo en muchos monasterios la Regla de san Benito, siendo un maestro benigno, alegre y docto. (s. X)





























