Santoral del 28 de junio. Ireneo, Argimiro, Heimerado, Juan, María, Pablo y Vicenta.

    28 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. San Ireneo, obispo, mártir y doctor de la Iglesia. XIII Domingo del Tiempo Ordinario, hoy hay que ir a Misa.

    Felicidades a los que se llaman Ireneo, Argimiro, Heimerado, Juan, María, Pablo y Vicenta.


    Salmo

    Cantaré eternamente las misericordias del Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,37-42):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

    Palabra del Señor


    San Ireneo de Lyon, obispo, que, como escribe san Jerónimo, de niño fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y conservó con fidelidad el recuerdo de los tiempos apostólicos. Ordenado presbítero en Lyon, fue el sucesor del obispo san Potino y, según cuenta la tradición, murió coronado por un glorioso martirio. Trató de muchas maneras acerca de la tradición apostólica y escribió egregios libros para defender la fe católica contra los herejes de aquel tiempo (s. III).

    San Argimiro de Córdoba, mártir, que en la persecución bajo los sarracenos en tiempo de Mohamed II, siendo monje, y ya avanzado en edad, fue invitado por el juez a negar a Cristo, pero, por perseverar en la confesión de la fe, fue atormentado en el potro y finalmente traspasado por una lanza. (s. IX).

    San Heimerado de Hassungen, presbítero y eremita, el cual, salido del claustro, fue objeto de escarnio y desprecio, en medio de sus continuas peregrinaciones por amor a Cristo. (s. XI).

    San Juan Southworth, presbítero y mártir, quien, por ejercer su sacerdocio en ese país, tuvo que soportar cárceles y destierros, y bajo Oliverio Cromwell fue condenado a muerte. Cuando vio el patíbulo preparado en Tyburn, exclamó que era para él lo que fue la cruz para Cristo. (s. XVII).

    Santa María Du Zhaozhi mártir, madre de un sacerdote, que tras haber huido, pero no queriendo traicionar su fe en Cristo, sometió voluntariamente su cerviz al hacha de sus perseguidores. (s. XX).

    San Pablo I papa, quien, afable y misericordioso, por la noche, en silencio, visitaba las casas de los enfermos pobres, prestándoles ayuda. Defensor de la fe ortodoxa, escribió a los emperadores Constantino y León, para que restituyeran el culto a las sagradas imágenes. Muy devoto de los santos, cuidó de trasladar desde los cementerios en ruinas al interior de la ciudad, en los diversos títulos y monasterios, los cuerpos de los mártires, en medio de himnos y cánticos. (s. VIII).

    Santa Vicenta Gerosa, virgen, que fundó, junto con santa Bartolomea Captanio, el Instituto de las Hermanas de la Caridad. (s. XIX).